La imagen de la izquierda recoge el estado actual de las obras, mientras que la de la derecha ofrece un fotomontaje sobre el resultado final del proyecto de ampliación. / DA
SANTIAGO TOSTE PUERTO DE LA CRUZ
Unas instalaciones con más de dos siglos de historia, que nunca han dejado de mirar hacia el futuro. La consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias, Pilar Merino, presentó ayer en el Puerto de la Cruz, Historia del Jardín de Aclimatación de La Orotava, la obra que recoge una serie de trabajos inéditos sobre el Jardín Botánico portuense del investigador de origen rumano Alejandro Cioranescu (1911-1999), y que ahora, tras las décadas de vicisitudes que sufrió el texto original, ha logrado editar el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA). La presentación de este volumen, que reúne escritos de los años cincuenta del pasado siglo (que a su vez recopilan documentos y datos aportados por otros autores a lo largo del tiempo), contó también con la presencia del director del recinto, Manuel Fernández Galván; el periodista Andrés Chaves, encargado de corregir y ‘darle forma’ al libro, y la presidenta del ICIA, Milagros Pérez. Precisamente, Pérez adelantó que la tercera fase de los trabajos de ampliación que se acometen en este emblemático espacio culminará antes de final de año, con la idea de abrirlos al público en 2011.
Centro de visitantes
Esa penúltima etapa de una actuación que prevé añadir 40.000 metros cuadrados de nuevas instalaciones y jardines a un recinto que ya posee 20.000, responden a un proyecto diseñado por el estudio de arquitectos AMP, cuyos responsables, Felipe Artengo y José María Rodríguez-Pastrana, explicaron ayer a este periódico algunas de sus características. Quizás, la más singular sea la voluntad de armonizar la parte clásica con la moderna sin producir ningún tipo de distorsión. Y para ello va a desempeñar un papel protagonista el salto de agua que se ha proyectado, con una longitud cercana a los cien metros, que desembocará en un gran lago de 2.000 metros cuadrados y con capacidad para 3.000 metros cúbicos de agua. Al margen de su valor arquitectónico, este elemento actuará como bisagra entre el recinto original y el nuevo, amortiguará el sonido procedente del exterior del Jardín Botánico y proporcionará humedad a la flora que se va a plantar en buena parte de los terrenos que fueron incorporados al espacio original en 1997.
En lo que respecta a las nuevas infraestructuras, como se ha apuntado en otras ocasiones, el conjunto se plasmará en un centro de visitantes, un edificio de dos plantas y sótano de alrededor de 2.000 metros cuadrados. Dará cabida a una sala de exposiciones, cafetería, museo de botánica y etnografía, biblioteca y salas de consulta y atención a escolares. La cuarta y última etapa del proyecto, que en su día fue presupuestado en un total de 9,5 millones de euros, consistirá en la creación de ríos, la plantación de las nuevas especies vegetales y la ejecución de un invernadero y de un umbráculo.
Villanueva del Prado
El Jardín de Aclimatación de La Orotava lo creó en 1792 el sexto Marqués de Villanueva del Prado, Alonso de Nava y Grimón, en cumplimiento de una orden de 1788 del rey Carlos III. Su finalidad era disponer de un enclave apropiado para aclimatar especies procedentes de América y Asia. Se trata del segundo recinto de estas características más antiguo de España, tras el Real Jardín Botánico de Madrid, y ambos son consecuencia del afán investigador que impregnó todo el periodo de la Ilustración.
Al sobresaliente patrimonio de plantas tropicales y subtropicales, en el Jardín Botánico se une una destacada labor investigadora y de preservación de especies locales y exóticas, algunas de ellas, en peligro de extinción.
|