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Amnistía Internacional cumple 50 años con un llamamiento para cambiar el mundo

   

EFE | Madrid

“El mundo puede cambiar, pero no va a cambiar solo” es el lema de la nueva campaña de Amnistía Internacional (AI) que ha presentado hoy con motivo de su 50 aniversario, y con la que quiere hacer un llamamiento a la ciudadanía para que apoye la defensa de los derechos humanos.

Amnistía ha celebrado su aniversario en un acto en el Círculo de Bellas Artes, al que han asistido el presidente y el director de la organización en España, Alfonso López y Esteban Beltrán, respectivamente, quienes han hecho balance de los logros conseguidos y de los retos de cara al futuro.

La campaña, además de un anuncio publicitario, consiste en un blog en el que se informa de las acciones de AI en sus 50 años de vida, y de una exposición fotográfica que ilustra el trabajo de la organización en todo el mundo.

Al comienzo, López y Beltrán han brindado “por la libertad” junto a la activista brasileña Valdenia Paulino y el poeta español Marcos Ana, quien fue comisario político del Partido Comunista y es el preso político que más tiempo permaneció en las cárceles franquistas.

El presidente de Amnistía Internacional en España ha puesto de manifiesto hasta qué punto es “imprescindible” que los ciudadanos del mundo defiendan los derechos humanos, porque “no siempre los gobiernos colaboran de forma activa” debido a los “intereses que se meten por medio”.

“Sin duda el mundo puede cambiar, pero no va a cambiar solo y hace falta que cuantos más ciudadanos mejor apoyen la defensa de los derechos humanos”, ha subrayado López.

Beltrán ha reconocido que en el último medio siglo se han reducido los países en los que está vigente la pena de muerte y se ha logrado que esos estados que aún la siguen aplicando como Estados Unidos o China “sean señalados con el dedo”.

Asimismo, ha destacado la erradicación de la tortura y el hecho de que muchos de los genocidas se hayan tenido que enfrentar a los tribunales de justicia, en tanto que ha celebrado que la libertad de expresión sea una realidad cada vez en más países.

Sin embargo, Beltrán ha recordado que en la actualidad casi dos tercios de la humanidad no tiene la posibilidad de que sus derechos le sean reconocidos y las violaciones de éstos continúan siendo un gran desafío.

Así, ha indicado que Amnistía Internacional tiene como retos el conseguir que todos los ciudadanos tengan acceso a algo tan básico como la salud, la vivienda o la educación o al menos que puedan defender su derecho a tenerlos.

Beltrán ha subrayado que lucharán contra las empresas que cometen “abusos” en países pobres con el fin de extraer recursos naturales y lucrarse, como ocurre en el Delta del río Níger, y por la defensa de los derechos de las mujeres y las niñas y evitar la discriminación y la violencia que éstas sufren.

Por supuesto que Amnistía Internacional continuará con su batalla por abolir la pena de muerte y por que se rindan cuentas en relación a la violación de los derechos humanos que se han sucedido durante la denominada “guerra del terrorismo” en el mundo, con la existencia de cárceles como la de Guantánamo.

Beltrán ha considerado fundamental que se consolide la democracia en los países del norte de África, lo que constituiría “un avance histórico”.

El acto ha contado con los testimonios de Marcos Ana y de Valdenia Paulino, quienes han contado su historia personal y han agradecido a Amnistía Internacional su ayuda.

En concreto, el poeta ha relatado sus 23 años de cautiverio en cárceles durante el franquismo y cómo fue condenado a
muerte dos veces, aunque, tras la intervención de AI fue liberado y ha podido contar al mundo su experiencia.

Marcos Ana también ha instado a la ciudadanía a implicarse en la defensa de los derechos humanos porque “cualquier conflicto por muy lejano que sea puede incendiar nuestra casa”: “hoy vivimos todos en un pañuelo”, ha señalado.

Por su parte, Valdenia Paulino ha comentado que tuvo que huir de su país por las amenazas que recibía como represalia a sus denuncias continuas del trato de la Policía hacia las mujeres y niñas en las favelas, a quienes violaban de forma reiterada y traficaban con ellas para que ejercieran la prostitución.

Paulino ha asegurado que pese a la imagen que tiene Brasil de país “alegre”, es “homófobo, racista y sexista”, y ha destacado que ante la próxima celebración en 2016 de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, se están vulnerando los derechos humanos de la gente pobre, a quienes están echando de sus favelas.