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El escondite del estigma

   

Algunas de las obras elaboradas por los pacientes del Área Externa de Salud Mental del HUC. / DA

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

“Las personas que tienen o han tenido a lo largo de su vida una enfermedad mental no pueden decirlo libremente porque serán marcadas y tendrán dificultades para que se les reconozcan sus derechos como seres humanos”. El documental Voces recoge éstas y otras afirmaciones de expertos en salud mental y personas enfermas.

Tres de cada cuatro personas conocen a alguien que ha tenido una enfermedad mental. Este hecho lo convierte en una responsabilidad de todos. Y teniendo en cuenta que el 25% de la población es susceptible de tener una dolencia de tipo mental a lo largo de su vida, quizá se podría pensar que estamos rodeados de ‘locos’; de personas capaces de cometer actos imprevisibles o violentos, a quienes se debería tener miedo. “Tenemos miedo a lo diferente y lo apartamos”, dice una de las especialistas que interviene en el documental.

No son locos

Por el contrario, las personas que sufren una enfermedad mental son más vulnerables que el resto, y están mucho más expuestas a la discriminación y a sufrir tratos denigrantes y violentos por parte de personas a quienes no se margina, porque se consideran ‘normales’, apostilla el coordinador del Área Externa de Salud Mental del Hospital Universitario de Canarias (HUC), César Estévez. “No somos un deshecho de la humanidad, somos personas que tienen esperanza y dignidad”, parece como si gritara J.G.C., una paciente del HUC que escribe en el blog sobre salud mental Saltando muros.

El Área Externa de Salud Mental del HUC tiene cuatro plantas en la que los internos esperan superar con éxito sus distintas terapias para volver a sus vidas. Los pacientes son personas con enfermedades graves como esquizofrenia, trastorno bipolar o con accesos psicóticos, entre otras. Su tiempo medio de estancia es de entre tres meses y un año. Con su alta médica, estarán a expensas de un informe que les llevará en el mejor de los casos a sus hogares, si cuentan con apoyo de sus familiares, o bien a mini-residencias, pisos tutelados u otros centros sociosanitarios. Las diversas terapias están dirigidas a que los enfermos tengan una conexión con la realidad y que dispongan de las herramientas para distinguir entre su mundo interno y todo lo que les rodea. El taller de pintura lleva en funcionamiento 14 años y lejos de buscar la visión artística, lo que se intenta a través de las clases del profesor Francisco del Castillo es que tengan una rutina de trabajo, que puedan comprometerse y ordenar su día a día.

Según explica el enfermero César Estévez, el taller les ayuda a tener una visión positiva de ellos mismos, “porque en muchos casos se da la circunstancia de que tienen poca fe su persona”. Durante las terapias, aclara, “pueden ver que son capaces de hacer cosas que de entrada no eran capaces de realizar”.

Los talleres también son una demostración para sus familias, que los empiezan a ver de otra manera, como personas capaces de hacer una obra de arte.“El paciente se ve beneficiado en el aspecto cognitivo, pero también en la lucha contra el estigma, por el trabajo que hacemos de cara a la sociedad. Queremos que se tenga otra visión por parte de la gente”, apunta Estévez. “Porque si nosotros hacemos nuestro trabajo con ellos y cuando salen se encuentran un muro de frente, es como volver al principio”.

Exposición con 80 obras propias

Las 80 obras pictóricas realizadas durante este curso del Taller Plástico de Pintura están expuestas hasta el próximo 30 de mayo, de miércoles a domingo, en horario de 17.00 a 20,00 horas, en la sala de exposiciones del Ayuntamiento de El Sauzal. Los cuadros, con un precio de entre 30 y 300 euros, están en venta, y del dinero que se recauda una parte se destina a comprar materiales para el desarrollo del taller y otra es para sus autores. De esta forma, los pacientes valoran su trabajo, conscientes de que se realiza con lo obtenido.