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LA CLAQUETA > POR FRAN DOMÍNGUEZ

El París de Woody

   

Woody Allen en la presentación de su última película

Siempre nos quedará París. La mítica frase de Casablanca ya señalaba a la ciudad de las luces, paradigma del romanticismo y de la bohemia, como uno de los lugares físicos de la nostalgia. Allí ha puesto sus ojos Woody Allen, que prosigue su periplo por el Viejo Continente como un turista nada accidental. Una comedia romántica en París de la mano de Allen tiene muy poco o nada de convencional.

Y así es. Medianoche en París supone un doble viaje por el mismo precio al corazón de la capital francesa. El director neoyorquino guía al espectador por el presente de una ciudad pero también por su pasado, un tiempo pretérito que desemboca, principalmente, en una de las épocas doradas, los años 20 del pasado siglo, donde por la conocida urbe pululaba lo más granado de la cultura internacional.

Owen Wilson, alter ego en esta ocasión de Allen, que interpreta a un guionista con aspiraciones de escritor, deambula por clubes en los que se topa con Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Picasso, Cole Porter, Dalí, Buñuel y demás personajes gloriosos de un tiempo inolvidable. La evocadora noche parisina sirve de mecanismo para el cambio temporal, algo que recuerda al trasiego de lo real a lo aparentemente irreal de La rosa púrpura del Cairo.

El protagonista -sin la capacidad camaleónica de un Leonard Zelig- se deja aconsejar por Hemingway y Gertrude Stein sobre su futura novela, o se permite -de manera ventajista- comentar a Buñuel que debería realizar una película acerca de un grupo de burgueses que no pueden salir de una habitación a pesar de que nadie se lo impide (El ángel exterminador).

Allen no renuncia a sus ingeniosos diálogos, no exentos de críticas políticas (puyas a los republicanos y al Tea Party), y no duda en hacer guiños francófilos, empezando por el anecdótico papel de guía turístico de Carla Bruni. El genio de la Gran Manzanza adopta en Medianoche en París los ropajes de la sencillez para cautivarnos a todos.