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“El peor enemigo de un canario es otro canario”

   

David Amaral, entrenador del CD Tenerife, ayer en su visita a DIARIO DE AVISOS. / JAVIER GANIVET

MÁXIMO MARTÍN | Santa Cruz de Tenerife

David Amaral (12 de octubre de 1958) figurará en la historia como el entrenador que bajó con el equipo a Segunda División B 24 años después. Sin embargo, es injusto que al preparador de Arico se lo convierta en responsable del mayúsculo desastre que supone la pérdida de categoría. Una vez consumado el descenso, Amaral ya piensa en clave de futuro y tiene articulado un plan para devolver a su equipo al fútbol profesional y hacerlo con un proyecto que esté plenamente identificado con el escudo.

-A juicio de David Amaral, ¿cuáles son las causas que han propiciado el descalabro?

“Es muy fácil. Hay que buscar a las personas que han confeccionado todo esto. Yo únicamente he venido a entrenar en una situación superdelicada. Ni hemos hecho fichajes, ni nos han consultado. Con esto no me quiero quitar la responsabilidad que me toca de estos diez partidos. De todas formas, creo que el equipo desciende de Primera por unas causas que no vienen al caso, después se confecciona un equipo con buenos jugadores, intenta estar en la parte alta y no lo consigue, por lo que despide al entrenador, que eso me parece una burrada. Luego ya te metes en una dinámica de abajo y el equipo no sabe jugar en esas posiciones. Tienes un corte de jugadores que está acostumbrado a jugar en la zona noble o en la parte media. Cuando hay un grupo que no tienen las características que hacen falta para moverse en esa zona, que son el carácter, la experiencia y saber aguantar la presión, es muy jodido. Cuando no hay jugadores con esas características, eso te puede pasar factura y eso es lo que ha pasado. No todo el mundo sabe pelear en el barro”.

-Se le ha criticado que haya sido demasiado realista en algunas ocasiones, en las que ha parecido incluso que arrojaba la toalla antes de tiempo. ¿Qué opina?

“No se puede vivir con la mentira de manera permanente. Yo podía tener la ilusión de que esto se podía sacar y me he esforzado como el que más, pero hay una realidad. Si empiezas el día del Huesca con un margen de error mínimo, pierdes y das mala impresión, lo normal es que se diga que el equipo está peor que cuando entré. Por eso nadie se tiene que alarmar ni vender más humo. Aquí si estamos abajo se piensa en jugar la promoción, mientras que si estás en la promoción, ya estamos pensando en subir. Eso no puede ser, ya que al final lo que se hace es engañar a la gente. Al final hemos estado todos confundidos y nos hemos envuelto en la ilusión. Lo primero que tendríamos que haber hecho es intentar salir del pozo. Lo que no se puede hacer es estar en el pozo y pensando que se puede subir. Eso es engañarnos. A lo mejor me hubiese callado y hubiese seguido con la película, pero ese no es el tema. Yo no me siento en un sitio a decir mentiras, a engañar a la gente, a engañar a mi gente. Yo no me presto a eso. Lo que veo lo digo y eso gustará más o menos. El entrenador del Tenerife viene a trabajar y a intentar sacar puntos, pero no mentir”. Lo que estaba claro es que si en 32 jornadas ganas seis partidos, ¿que se quería, ganar ocho en diez partidos?”.

-¿Se ha arrepentido alguna vez de la decisión que tomó?

“No. Sabía que la situación era difícil, pero quería ayudar al equipo y daría el paso siempre. Lo que me jode es que vengamos Quique [Medina] y yo a apagar el fuego y que nosotros seamos los culpables. Somos responsables de una serie de partidos, nada más”.

-¿Durante la temporada se ha especulado mucho con que en el vestuario existe mal ambiente. ¿Es cierto que hay jugadores que no se hablan o que no se llevan?

“Durante el tiempo que yo llevo, el comportamiento a nivel individual y grupal del equipo ha sido extraordinario. Hemos marcado unas directrices y ellos las han llevado a cabo. Indudablemente unos tendrán más amistad con otros y compartirán más tiempo, pero a nivel de trabajo yo no he visto absolutamente nada. No he notado nada. Los jugadores son los primeros fastidiados. Venían con una idea y al final se da otra. Jugar en esta atmósfera no es agradable”.

-¿David Amaral ha tenido más complicado entrenar aquí por ser de la tierra, además de por las cuestiones clasificatorias?

“Nosotros somos muy especiales. Basta que esté un canario para matarlo. El peor enemigo de un canario es otro canario. No podemos estar siempre con la misma cantinela. Los uruguayos, los argentinos o los peninsulares se ayudan enormemente. ¿Por qué no nos ayudamos nosotros?. Aquí está claro que hay dos bandos: el A y el B. Cuando está el A, el B está cabreado, y viceversa. Esto es el Tenerife y cuando me toca a mi, trabajo yo, mientras que cuando le toque a otros, que trabajen otros. Lo importante es trabajar para el Tenerife y no hay más vueltas”.

-¿Qué grado de responsabilidad tiene el presidente Miguel Concepción en el descenso?

“Él será el responsable, pero no es el culpable de esta situación. Yo no soy un palmero ni vengo a tocar la pandereta, pero el presidente tiene una cualidad que es fundamental: deja trabajar a los profesionales”.

Amaral, ayer en Teide Radio Onda Cero. / JAVIER GANIVET

-David Amaral ha entrenado a varios equipos en Segunda División B. ¿Qué le espera en esa categoría al CD Tenerife?

“La Segunda División B es supercomplicada. Además, el Tenerife allá donde vaya va a ser recibido como el gallito de la categoría. Esa presión hay que saber llevarla y por eso hay que hacer un equipo potente. Los rivales irán al 200 por cien por tratarse del Tenerife”.

Deber ser un equipo “potente y hambriento”

David Amaral tiene claro que la próxima temporada el Tenerife tiene que tener un equipo potente en Segunda División B. “Potente y con hambre. Que los jugadores tengan experiencia en la categoría y hay que identificar este club con gente nuestra. Tiene que entrar en el Tenerife gente nuestra”, señaló con vehemencia el técnico, que está convencido que “hay gente válida dentro y eso no quita que también tenga que venir gente de fuera”.

Por lo tanto, el próximo proyecto se tiene que confeccionar “con gente de fuera y gente de dentro, pero hay que marcar diferencias”, expone el preparador. “Yo tengo muchas ideas en la cabeza y hay mucha gente importante para el club. Gente como Cristo Marrero, que es emblemático, al igual que Pier Luigi Cherubino”, insiste el técnico, que es uno de los ideólogos del proyecto.