X
EDITORIAL >

El poder de un voto

   
Sentada Parlamento

Foto: DA

Durante los días de campaña esa precisamente, El poder de un voto, ha sido la cabecera bajo la que el periodista y colaborador de DIARIO DE AVISOS Enrique Fárez, uno de los consultores y analistas políticos más prestigiosos del país y experto en redes sociales, ha analizado la vida de los candidatos canarios en las redes sociales y cómo se desenvolvían en unas elecciones marcadas por varios factores. El primero, la aplicación de una nueva ley electoral que ha limitado (habrá quien piense que afortunadamente) el bombardeo de lemas, vallas, cuñas y spots televisivos y que, al tiempo, ha permitido una imagen de austeridad que ningún candidato ha querido romper. Una sobreexposición  habría dado imagen de derroche cuando todos, hogares, empresas y hasta los propios partidos políticos, hemos tenido que hacer grandes sacrificios estos años. La falta de liquidez ha mermado también el campo de las ideas, al menos en la comunicación política de este 22-M. No ha habido impactos que hayan destacado por su brillantez. Los candidatos, tal vez, sabiamente, han bajado el brillo de los focos, el volumen de la música y se han trabajado la arena como nunca, han estado en los barrios, en las calles, mercados, plazas, con taxistas, amas de casa y todo tipo de colectivos, con niños, padres y abuelos.

El objetivo es el voto, en singular, captar uno a uno todos los votos particulares posibles. Y no hay muchos. La crisis ha impactado duramente en la sociedad española, no digamos en la canaria, con casi un 30 por ciento de su población en desempleo y un récord histórico en jóvenes sin trabajo. En un ambiente políticamente crispado, con soluciones tardías y un horizonte más lleno de incertidumbres que de certezas, estas elecciones se habían marcado como unas primarias para testar el apoyo ciudadano que sigue teniendo el actual Gobierno central y cuándo desea la ciudadanía que haya un cambio político de forma inmediata. Sin embargo, lo que se elige este domingo 22 no es el Gobierno de la nación, ni nada de lo que ocurra a partir de esta noche tendrá por qué modificar los planes del actual inquilino de La Moncloa, que ya ha marcado la fecha de las Elecciones Generales para marzo de 2012, con la tranquilidad de saberse no candidato. Lo que sí se eligen hoy en el Archipiélago son 88 alcaldes (entre ellos el primero de la historia en El Pinar, en El Hierro), siete presidentes de cabildos y  un presidente del Gobierno regional. Es importante tomar conciencia del poder de un voto, de lo mucho que se puede conseguir con cada una de las papeletas, ya sea para apoyar y refrendar como para castigar y penalizar. Sea a un partido o en blanco o nulo. El poder de un voto puede llegar a ser el poder absoluto.

Por un 15-M más allá del 22

Durante más de treinta años, este país ha sido ejemplo en todo el mundo por su sabia y pacífica transición política. Durante todos esos años, la frase más recurrente cada vez que llegaban unas elecciones era que muchos habían luchado, a veces con su vida, para poder elegir libremente a sus gobernantes. Desde hace años la clase política es la que no está a la altura de sus ciudadanos. Ni muchos medios. Twitter, y no los medios de comunicación convencionales, ha sido la gran herramienta que ha conectado simultáneamente a todos los campamentos, desde La Gomera y Tenerife hasta Camboya (como refleja nuestra última página impresa de hoy, domingo), pasando por el cuartel general de la Puerta del Sol. Estos jóvenes (en la foto, en Santa Cruz), ingeniosos, inconformistas, desempleados, mileuristas, sin esperanza, pero llenos de sueños y de ganas de trabajar por y para su país, han roto las reglas de juego, sí, pero para que por primera vez en la historia de la democracia la jornada haya sido de reflexión para la clase política, no para los electores. De lo que hayan aprendido y escuchado en esta semana histórica los nuevos dirigentes que entran en ayuntamientos, cabildos y en el Go-bierno de Canarias dependerá qué ocurrirá en nuestras calles en el futuro más inmediato. Porque junto a ellos, apoyándolos, la mayoría de la población también grita ¡basta ya!