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SIN COMPLEJOS > POR FERNANDO FERNÁNDEZ

Indignados con Zapatero

   

Abstraídos por las protestas de algunos miles de jóvenes indignados que ocuparon las plazas de España durante la campaña electoral, solo al hacer el recuento de los votos nos dimos cuenta de lo evidente. Que los indignados no eran solo aquellos jóvenes, sino los millones de españoles que permanecían sentados en sus casas, con el carnet de identidad entre los dientes, esperando para acudir corriendo a las urnas y expresar en ellas no su indignación, sino su cabreo con Zapatero.

Todos, especialmente los medios de comunicación españoles e internacionales, dimos mayor importancia a los síntomas que a las causas del mal, algo propio de los malos médicos, que prestan atención a la fiebre y a la tos y olvidan el posible cáncer pulmonar que puede causarlas. No se ha vuelto a saber nada más de los indignados de las plazas y ahora todas las miradas se dirigen a Zapatero, que es el cáncer de España y al que los españoles le han dicho ¡vete ya!

Lo han oído todos menos Zetapé, que compareció para decir que los malos resultados socialistas son consecuencia de la crisis. Otro que, como los médicos poco cualificados, confunde los síntomas con la causa. Lo han visto en el mismo PSOE, donde ahora se afanan en dar con la cura de un mal para el que no valen las cataplasmas sino la cirugía radical.

La crisis es profunda, la mas grave que hayamos padecido en mas de medio siglo, pero lo que ha ido cabreando a los españoles, poco a poco, día a día, ha sido tanta impostura, la mentira como método, la improvisación permanente, la falta de rumbo, la ausencia de principios, el relativismo moral y político, los bildus en los ayuntamientos vascos, los asesinos terroristas en sus casas, la mediocridad como mérito, los pepiños, las pajines y tantas otras figuras producto de la factoría ZP.

Hasta que hemos explotado, no tanto premiando a la oposición, como enviando a los socialistas a las catacumbas, a un pozo sin fondo en el que se hundirán más y más mientras no entierren al muerto.

Cuando hace un mes escribí aquí sobre las encuestas y un pronóstico, mi error fue no prever la magnitud del desplome socialista, en España y en Canarias. Harían una lectura equivocada en CC y en el PP si creen que sus resultados se deben solo a sus méritos, pero no pidamos peras al olmo. Allá ellos.

El pasado domingo terminé diciendo que los creyentes rezaríamos para que los líderes políticos tengan un minuto de grandeza y no empeoren las cosas con maniobras marrulleras y politiquerías, olvidando que dicen las Escrituras que a Dios lo que es de Dios y al César lo de los césares.

Ya se ve que aquí ni siquiera tenemos césares y cada uno va a lo suyo. En Coalición Canaria aparentan estar jubilosos porque creen haber ganado las elecciones; los socialistas discuten ahora si primarias o un congreso, olvidándose de lo sustantivo; los populares, si no aciertan a administrar bien sus buenos resultados, conseguirán quedarse en la oposición en las instituciones mas importantes, salvo en el Ayuntamiento de las Palmas y en el Cabildo grancanario, donde Juanjo Cardona y Bravo de Laguna cosecharon un merecido éxito.

Mientras, los indignados vuelven a sus cuarteles. Los de las plazas regresarán cuando se convoquen elecciones. Los otros seguirán en sus casas con el carnet de identidad entre los dientes prestos para volver a las urnas.

A los muertos debe darse sepultura. Prolongar la agonía serviría de combustible para los mercados. Ya lo verán.