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SIN EXCUSA > RAQUEL LUCÍA PÉREZ BRITO

La Crisis Política de Europa

   

Ya hay voces, que se atreven a decir que lo que está pasando en Europa no es una crisis del euro o una crisis de la deuda de estados soberanos de la zona euro, sino que estamos ante una verdadera crisis política. Sí, “Crisis Política” con mayúsculas.

Bruselas está demostrando que es políticamente incapaz de manejarla, a pesar de ser consciente de que es altamente contagiosa y con el potencial de causar enormes daños colaterales, incluso a economías fuertes como la alemana.

Cuando a finales de marzo se aprobó la puesta en marcha para junio de 2013 del Mecanismo Europeo de Estabilidad, en el artículo que titulé El pacto por el Euro, ya decía que esta medida podía ser acertada si se hubiese aprobado en épocas de bonanza de la zona euro, para poder afrontar con éxito, las crisis venideras. Dudaba de su eficacia en la actualidad, puesto que aún había países en crisis, sin tocar fondo, dentro de la zona euro.
Después de esa fecha, Portugal ha solicitado su rescate, Finlandia finalmente lo apoyó, pero puso condiciones; Irlanda está renegociando sus cláusulas; Grecia plantea una reestructuración de su deuda e incluso se rumorea su salida del euro (en bajito, pero todo el mundo lo ha oído) y España está intentando escaparse de su rescate, yo diría, que de momento, por los pelos (el viernes pasado, el comisario de Economía volvía a poner los puntos sobre las “íes”, afirmando que el desempleo seguirá subiendo, según mis cálculos llegaremos, incluso al 21% y solicitan que España tome medidas adicionales pronto).

Para resolver el problema griego se han barajado varias opciones pero todas, ellas, tienen consecuencias no deseadas. Por un lado, es demasiado arriesgada una salida de Grecia de la moneda única y las consecuencias negativas de esta decisión serían elevadas para el propio país, que mantendría su deuda en euros y al devaluar su propia moneda para impulsar su economía y las exportaciones, se llevaría consigo los ahorros de la clase media, ocurriendo algo similar a lo que pasó en Argentina hace una década. Los conflictos sociales aumentarían radicalmente y este camino también desestabilizaría la confianza de los inversores en el sistema europeo. Otra posible opción, que iría encaminada a que los acreedores disminuyeran el capital pendiente de pago o reducir los tipos de interés, supondría unas pérdidas muy elevadas y un precedente complicado de gestionar en el futuro y fue descartado el pasado lunes en Bruselas.

A Grecia se le ha pedido un nuevo plan de ajuste, que tome medidas internas más drásticas, que acelere las reformas estructurales y el programa de privatizaciones porque no renegociarán su deuda. Aunque no todos los miembros de la Troika están de acuerdo sobre cómo abordar la crisis griega, el FMI aboga por la ampliación de las ayudas y de los plazos de pago como caso excepcional. La Eurozona se está quedando sin opciones para hacer frente a la deuda griega y otras nuevas que puedan ir surgiendo. La solución, posiblemente más barata, podría consistir en canjear los bonos antiguos griegos por los futuros del Mecanismo Europeo de Estabilidad, convirtiéndose en algo así como en “Bonos de la Eurozona” pero esta opción, Alemania la ha cortado de raíz.

Los responsables europeos se están dando cuenta ahora, de que independientemente del camino que elijan para resolver el conflicto de la deuda en la zona euro, a los contribuyentes nos va a costar muchos miles de millones de euros y aún queda mucho por andar.

Ya en la época de la unificación monetaria algunos hablaban que una unión monetaria no era viable si no existía una unión fiscal. Es muy poco probable que los estados acepten las transferencias fiscales necesarias a un ente supranacional, pero quizás si se contaran con los informes adecuados con las consecuencias de no hacerlo, algunos se lo pensarían. En estos momentos nos encontramos en la situación de dar un paso adelante, planteando una unión fiscal europea o deshacer lo andado. Yo me inclino por lo primero y, sobre todo, demando que los dirigentes hablen abiertamente del tema.

*Economista, abogada y politóloga.