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Los 360 grados del pensamiento

   
Martin Kippenberger

Una de las obras anuncia la muestra del 85. | DA

SANTIAGO TOSTE | Santa Cruz de Tenerife

Un mito que hoy está presente en todos los grandes museos del mundo de arte contemporáneo. Una exposición prácticamente única, por la dificultad que supone reunir en un mismo espacio tanta obra de un artista excepcional. Ángel Luis de la Cruz, director de la Galería Leyendecker, subrayaba ayer con esa contundencia la importancia que reviste la muestra que esta noche, a partir de las 20.00 horas, se abre en este espacio de arte santacrucero y que, en definitiva, quiere ser un homenaje al artista alemán Martin Kippenberger (Dortmund, Alemania, 1953-Viena, Austria, 1997).

“Podría prestarte algo…”

Esta propuesta estética, que puede visitarse hasta finales de junio (de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas), está integrada por la denominada carpeta O.C. Maniac, un total de 25 pósteres, más algunas otras obras individuales. Y entre esos carteles, qué duda cabe que merece capítulo aparte la lámina que elaboró Kippenberger para anunciar la exposición que montó en la propia Galería Leyendecker en septiembre de 1985. En ella, el artista -un auténtico nómada que llegó a residir en Tenerife- se sirve como materia de trabajo de una fotografía de Picasso realizada por David Douglas Duncan en 1962, a la que acompaña con la leyenda “podría prestarte algo, pero en eso no te haría ningún favor”. Esa misma imagen sería el punto de partida para ilustrar un calendario en 1988, así como para un conjunto de autorretratos realizados durante su estancia en Carmona (Sevilla). Pero con ser mucho, los collages no colman el universo estético de Kippenberger, una suerte de Andy Warhol alemán que incluso contó con su propia factoría: Kippenbergers Büro (la oficina de Kippenberger). Y buena prueba de ello son, tal y como detalla Ángel Luis de la Cruz, los tres discos de 45 revoluciones que también cuentan con un sitio en esta exposición.

Fotógrafo, dibujante, pintor, escultor, músico… Martin Kippenberger solía decir que “la cabeza es redonda para poder pensar en todas las direcciones”. Con esa perspectiva de 360 grados, y según explican desde la Galería Leyendecker en un texto escrito para la ocasión, “la obra de Kippenberger desafió al establishment alemán al preguntar, con una burla casi anárquica, sobre la identidad y la posición del artista en la cultura y en el sistema del arte”. “Consecuentemente -añaden-, Kippi se autorretrató de forma repetitiva y usando todos los medios; llevaba ad absurdum conceptos e ideas del momento, un ejemplo de ello es su proyecto de instalar una red de estaciones de metro inútiles en lugares insólitos”.

De manera que, si uno no tiene pensando acudir en los próximos días al MoMa de Nueva York o al Tate Modern, en Londres, una forma de conocer a quien es considerado clave en el arte contemporáneo es darse una vuelta por la Galería Leyendecker. No habrá cabida para la decepción.