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POR JAVIER LU SIN >

‘Love will tear us apart’

   

Shanghai, 4 de mayo, 11.15 PM. 177 Fuming rd., Le Bistro du Dr. Wine. Estoy escuchando Love will tear us apart (lo pedí yo).

And we’re changing our ways (y estamos cambiando nuestras formas). China está cambiando, evolucionando para convertirse en la primera potencia mundial económica, pero os voy a hablar de la otra China. El mundo de las nuevas tecnologías. China tiene una infraestructura que censura, rastrea toda la información en la red y que llega incluso a acceder al origen de la información y ser motivo de arresto con el temor que genera en la población.

Yet there’s still this appeal (sin embargo, hay todavía recurso de casación). Toda información relacionada con la política, democracia, libertades…, está censurada y se ve reflejado por ejemplo en las librerías. Otro ejemplo es el número 64, que suele ser bloqueado, porque el Gobierno considera que puede tener relación con los hechos ocurridos el 4 de junio de 1989 en Tiananmen. Si bien es cierto que el nivel de conocimiento acerca de las restricciones es muy superior desde los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, y que pude comprobar tanto ese año como el anterior, ya que estuve viviendo en Shanghai dos meses en 2007 y un más corto periodo de tiempo en 2008. Y Pekín ahora, frente a esto lo replica como “una muestra arrogante de ideología occidental”. Mirar por favor Social Brain Foundation.

And my feelings expose (y exponer mis sentimientos). Lo que es una evidencia es que el Gobierno chino ha incrementado el acoso, la detención de activistas, abogados, periodistas que solamente demandan libertad para expresar su opinión, llegando incluso a la tortura; y con la revolución en los países árabes se ha incrementado aún más la censura.

Just can’t function no more (sólo no puede funcionar nunca más). China me recuerda dos libros: 1) 1984 de George Orwell; un futuro mundo en el que habla de la reducción de la capacidad de razonar en las personas como objetivo principal, menor capacidad de elección de la conciencia y el poder como valor absoluto único, y el conservarlo a cualquier precio; 2) Fahrenheit 451 de Ray Bredbury, en la que describe una civilización esclavizada por los medios, donde se queman los libros clandestinos que algunos ciudadanos escondían, y caracterizada por los tranquilizantes, el conformismo, una población que no escucha otra cosa que una insípida música y noticias transmitidas por unos diminutos auriculares.

Love, love will tear us apart again (el amor, el amor nos destrozará otra vez).

Y si me lo permitís, algunos flashes desde el Pacífico:

1) Bin Laden ha muerto por la misma violencia que el mismo desató. Gracias a él ya no podemos subirnos a un avión sin someternos a los más incómodos registros.

2) Aquí hay mucha disciplina para todo, incluso los pubs cierran puntualmente a la una, cumpliendo la legislacion vigente, no como en Espana o en Tenerife (id a la Puerta Verde y lo comprobaréis).

3) Un shanghainese me preguntó acerca de la declaración de ZP responsabilizando al anterior Gobierno de la actual crisis económica y, al saber que llevaba de presidente del Gobierno siete años, exclamó: “No es posible, cómo la gente lo puede creer”. Aquí de España lo más conocido es el deporte y el Mundial 2010, y a ZP prácticamente no lo conocen, en HK lo comparan con Mr. Bean… Tiene su gracia, ¿no creeis?

4) Un pensamiento propio: en este mundo que sacraliza las apariencias y los mensajes masivos y en el que se simula una existencia de cordura, donde la mitad de la humanidad pasa hambre, pero que en su esencia es enajenante, para mí cualquier saber nace de un saberse a sí mismo, de no esconder el verdadero y radical ser del hombre. El dilema humano entre ser y parecer.

5) Gracias Joy Division (Ian Curtis), New Order, por tantos gratos momentos.

P. D.: os emplazo a dentro de dos semanas y os hablaré del tráfico ilegal de inmigrantes, de Japón, de la natalidad en China, de la moneda reminpi y de otras tantas cosas desde el Pacífico.