TRIBUNALES >

Maris Meiers: “Kristine quedó conmigo para hablar, pero no llegué a acercarme a ella”

Maris Maiers
El acusado Maris Maiers testificó por primera vez ayer. / DA

ÁNGELES RIOBO | Santa Cruz de Tenerife

Maris Meiers, el único acusado por la muerte violenta de la joven letona Kristine Zaikova, en agosto de 2008, en Guargacho, ha decidido, al parecer, darle un nuevo estilo a la repetición de su enjuiciamiento. En esta ocasión, el supuesto asesino sí respondió tanto a las preguntas de los fiscales y la defensa, como a las del propio juez del caso, el magistrado Francisco Mulero, durante la primera sesión del nuevo juicio celebrada en la Sala de la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, ayer, y que previsiblemente se extenderá hasta el próximo viernes 27.

La repetición del proceso está motivada por la indisposición de Meiers para personarse en una de las últimas sesiones de su anterior proceso judicial, en la que el jurado emitiría su veredicto, a causa de una ingesta masiva de benzodiacepinas, con la intención de suicidarse (por tercera vez desde su apresamiento), mientras se encontraba recluido en la prisión Tenerife II.

En la sesión de ayer, el acusado de propinar 82 puñaladas a Kristine en la entrada del edificio donde ella residía, respondió a las preguntas de la sala, incurriendo en contradicciones y con un cierto estado de nerviosismo que se manifestó en el movimiento repetitivo de sus piernas hacia atrás y hacia delante.

De esta manera, frente a un nuevo jurado popular, a raíz de las preguntas de fiscalía, acusación particular, y la abogada del Instituto Canario de la Mujer; el acusado aludió que se encontraba merodeando la vivienda de la víctima la noche de los hechos, porque ésta le había solicitado mantener una conversación.

El acusado, que acudió a la cita supuestamente vestido de negro y con una peluca del mismo color, apuntó que no llegó a acercarse a Kristine porque se quedó tras unos contenedores, desde donde escuchó sus gritos. En este punto sostuvo que no se acercó a socorrerla “por miedo, ya que tenía una orden de alejamiento”.

Maiers apunta que también fue el miedo el que le obligó a huir del escenario del crimen, dejando atrás su vehículo, y dirigirse a Santa Cruz de Tenerife donde se hospedó en un hotel, en lugar de volver al apartamento que tenía alquilado en los Cristianos, que abandonó dejando allí buena parte de sus pertenencias.

El juez de la sala, Francisco Mulero, no pudo dar por concluida la sesión sin antes solicitar al acusado que le aclarase por qué, si había quedado con Kristine a petición de esta, no llegó a acercarse a ella. Maris Meiers respondió que “en ese momento le entraron ganas de hacer pis, y que por eso se escondió tras los contenedores”.

Hoy, a las 9.30 de la mañana continua la sesión de este proceso por el que la acusación solicita 25 años de prisión por los delitos de asesinato con agravantes de ensañamiento, alevosía, parentesco y disfraz, y una indemnización de 250.000 euros a la familia de la víctima.

La defensa solicita la libre absolución de Maris Meiers, quien también es sospechoso de la muerte de Aiga, la hermana de Kristine. La joven fue encontrada a trozos en el interior de una maleta en un lago de Letonia, su país natal.