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Más balas para una ruleta rusa

   

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

A medida que se van conociendo más resultados de investigaciones sobre la relación entre el consumo de cigarrillos y sus efectos nocivos en el ser humano, se van sumando a la ya larga lista de tipos de cáncer y otros trastornos consecuencia del tabaquismo.

Es como si la pistola con la que millones de fumadores juegan a la ruleta rusa todos los días, se fuera llenando de balas hasta no quedar ni un hueco en su recámara. El último proyectil de este revolver asesino es el cáncer cervical de tipo epitelial, es decir en las células y fibras que recubren el cuello del útero. Se trata de un cáncer que se desarrolla a partir de la infección del Virus del Papiloma Humano (VPH), del que existen más de cien tipos y para el que el tabaquismo favorecería la persistencia de la infección y con ello, la aparición de lesiones tumorales iniciales.

Aunque el tabaco no es un factor de riesgo para la aparición de otros cánceres como el de mama, las mujeres fumadoras que lo padecen, también tienen menor esperanza de curación que las no fumadoras. La controversia existente a lo largo de los años sobre la incidencia del consumo de tabaco en los cánceres de tipo ginecológico animó a varios expertos en tabaquismo a realizar un estudio en el que se revisan las investigaciones existentes al respecto.

Antonio Torres Lana, de la Dirección General de Salud Pública, Javier Duque Arimany, de la Unidad de Prevención del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria y María Teresa Marco, médico de Familia del mencionado centro hospitalario, son los responsables del citado estudio.

Según explica María Teresa Marco, también representante en Canarias de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, a través de los diversos estudios realizados se han encontrado en el cérvix uterino de mujeres fumadoras, elementos carcinogénicos específicos del tabaco. Entre ellos se han detectado algunas nitrosaminas, que son elementos químicos tóxicos que se encuentran entre las 4.000 sustancias, más de 300 de ellas cancerígenas, que contiene un cigarrillo. Los tóxicos del tabaco se eliminan a través de la orina, pero por medio de la sangre y las mucosas están en contacto con otros órganos del cuerpo. Por ejemplo, se encontraron restos de nicotina y cotinina y otros componentes de cigarrillos en el tejido mamario de mujeres fumadoras, incluso tiempo después de haber dejado de fumar.

Las mujeres fumadoras tienen un riesgo superior en relación con las no fumadoras, tanto para las lesiones pretumorales como para los carcinomas in situ y los tumores invasivos. El riesgo del desarrollo de una neoplasia de cérvix amenaza también a las fumadoras pasivas, aunque en menor medida. En la actualidad se ha observado que el tabaquismo incrementa el riesgo en mujeres infectadas por el VPH, aumentando este riesgo con el número de cigarrillos fumados al día y los años de exposición al tabaco.

Hasta la década de los ochenta, no se empezó a analizar la situación de la mujer con respecto al tabaquismo y desde el año 1980 hasta el año 2002, habían fallecido tres millones de mujeres de forma prematura, con una media de catorce años perdidos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Una tercera parte de la población mundial mayor de quince años fuma, de estos, mil millones son varones y 250 millones son mujeres.

La proporción de mujeres fumadoras está en función del grado de desarrollo del país; está en torno al 20 y 25 por ciento en los países desarrollados y este porcentaje es muy inferior en los que están en vías de desarrollo, aunque existen grandes diferencias entre unos países y otros. Con las prohibiciones en los países desarrollados, las tabacaleras buscan ya recuperar sus ingresos con campañas más agresivas en el resto del mundo que comienza a estar indefenso ante esta epidemia y promete seguir los pasos de la parte del mundo industrializada.