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Mendeléiev y la tabla de los elementos

   

El investigador escribió en cartulinas los símbolos y probaba su orden | DA

GUILLERMINA MARTÍN REYES* | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Dimitri Ivánovich Mendeléiev (1834-1907) ocupa un lugar destacado entre los grandes químicos que nos ha legado la historia de la ciencia. En los actuales libros de texto su nombre siempre aparece vinculado a la tabla periódica de elementos, puesto que fue el primero en clasificarlos teniendo en cuenta las semejanzas químicas entre ellos.

Nació en Tobolsk (Siberia) en una época convulsa de la Rusia imperial, siendo el menor de catorce hermanos. Su infancia y juventud estuvieron marcadas por complicadas situaciones familiares. Su padre, profesor de lengua rusa quedó ciego al poco tiempo de nacer y su madre tuvo que hacerse cargo del sostenimiento económico de la familia. Esta mujer luchadora y de gran carácter, reactivó una vieja fábrica de vidrio medio en ruinas y obtuvo beneficios suficientes para vivir con comodidad.

Mendeléiev fue desde pequeño un alumno aventajado en las materias de ciencias, pero detestaba las lenguas clásicas. Su escaso interés por ellas y la muerte de su padre cuando contaba apenas catorce años, estuvo a punto de poner en peligro su graduación. Se matriculó en los estudios de ciencias físico-matemáticas en la Universidad de San Petersburgo y además le concedieron una plaza en la residencia de estudiantes y una beca que cubría todos sus gastos.

Pero las desgracias en la vida de Mendeléiev hicieron de nuevo su aparición. Al poco tiempo de llegar a San Petersburgo su madre enfermó de tuberculosis y murió. La hermana que le acompañaba en su viaje de estudios corrió la misma suerte unos meses después, así que Mendeléiev a sus dieciocho años se encontró solo en esta ciudad, bastante alejado del resto de su familia que permanecía en Siberia.

Cuando le faltaba poco para terminar sus estudios, él también enfermó de tuberculosis pero, afortunadamente, se repuso y consiguió graduarse como el primero de su promoción. Debido a su delicada salud, los médicos le aconsejaron trasladarse a una zona de clima más benigno y gracias a su excelente historial académico, pudo conseguir una plaza de profesor de enseñanza secundaria en una pequeña ciudad de la península de Crimea. Por aquella época la zona estaba en guerra y pudo ser examinado por un eminente cirujano del ejército ruso, que descartó que padeciera tuberculosis. Al parecer sufría una enfermedad cardíaca sin demasiada importancia, que presentaba unos síntomas muy parecidos. Esta noticia le animó bastante y decidió retomar su actividad investigadora.

En septiembre de 1856 defendió brillantemente su tesis y al poco tiempo consiguió una plaza como profesor adjunto en la Universidad de San Petersburgo. Unos meses después le concedieron una beca y se trasladó a Heidelberg (Alemania). Allí permaneció dos años dedicado a la investigación. Regresó a Rusia en 1861 y al no tener trabajo subsistía como podía dando clases particulares, realizando algunos análisis para diversas industrias y sobre todo dedicado a escribir artículos para revistas científicas. También escribió Química Orgánica (1861), el primer libro de esa materia que se editó en Rusia y que tuvo una gran aceptación en este país y fuera de él.

Se casó y tuvo tres hijos, pero se divorciaría años más tarde para casarse por segunda vez con una joven estudiante de Arte, a la que le llevaba veintiséis años y de la que se enamoró perdidamente, con la que tuvo cuatro hijos y al parecer vivió feliz hasta su muerte. A Mendeléiev lo que realmente le gustaba era la docencia en 1867 obtuvo una muy ansiada cátedra en la Universidad y allí fue profesor de química durante 20 años. A pesar de que adoraba su trabajo y de que sus alumnos le veneraban, dimitió de su puesto por razones políticas. Fue un hombre de ideas liberales, defensor de los más desfavorecidos y que no dudó en oponerse abiertamente a los desmanes y abusos del gobierno zarista.

Cuando ingresó en la universidad y preocupado siempre por mejorar la docencia, escribió un nuevo libro de texto que está considerado como su mejor obra, Principios de Química (1868-1871), que ha sido editado en ocho ocasiones y traducido a varios idiomas. Es en este libro donde aparece su famosa ley periódica que le consolidó internacionalmente como el genial químico que conocemos hoy. Cuentan que Mendeléiev escribió en pequeñas cartulinas, cada uno de los símbolos de los elementos junto con sus propiedades y con esta especie de baraja, se entretenía probando diferentes ordenaciones de unos con respecto a otros, formando series de elementos semejantes. Al parecer, fue así como descubrió que si los ordenaba por orden creciente de masas atómicas, todos los elementos de propiedades similares quedaban agrupados. De esta forma surgió la primera Tabla Periódica de elementos, que es la base de la actual.

Fue nombrado director de la Oficina de Pesas y Medidas, cargo que ostentó hasta su muerte. Murió en San Petersburgo el 2 de febrero de 1907, a punto de cumplir los 73 años. Su entierro fue multitudinario y los estudiantes universitarios como homenaje, portaban delante de su féretro una Tabla Periódica.

*Fundación Orotava de Historia de la Ciencia