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LA COLUMNA > POR MANUEL IGLESIAS

Pacto, la palabra de moda

   

La palabra más repetida en estos momentos es “pacto”. Unos la usan como pregunta y otros como deseo, pero en cualquier caso el ambiente político en Canarias se mueve alrededor de este término, porque son contadas las corporaciones en las que alguna candidatura ha alcanzado la mayoría absoluta.

Y a quienes se escandalizan de esta situación de conversaciones y acuerdos en los que da lo mismo bailar con Juana que con su hermana, tal vez convendría recordarles que esto es precisamente lo que pedía el movimiento del 15-M, los llamadas “indignados”, que denunciaban un sistema basado en el bipartidismo y reclamaban más participación de otros esquemas políticos, y por lo que -se supone- la gente se acercaba a las plazas. Claro que seguramente hablaban del bipartidismo peninsular, porque aquí en Canarias periódicamente hemos tenido que recurrir a la sana práctica de tener que sentarse a dialogar.

En este juego a tres, entre PP, Coalición Canaria y PSOE, los socialistas, como decía en el artículo del martes, han alcanzado una importancia que no guarda relación con sus resultados electorales. Pero la política es así. En este momento tienen la llave, sólo que no hay acuerdo claro dentro del PSOE canario sobre dónde meterla.

La dirección de los socialistas en Tenerife ha estado más bien a favor de un acuerdo con el Partido Popular, puesto que esperan obtener de éste alrededor de 16 alcaldías. Otra parte del PSOE tinerfeño, así como dirigentes en otras Islas -claramente el gomero Casimiro Curbelo- ve más adecuado el pacto con los nacionalistas.

Uno de los argumentos contra CC es el temor a que, si dentro de unos meses hay elecciones generales, los nacionalistas les hagan la piruja, rompan el Gobierno y pacten con el PP, lo cual, recuerdan, ya les ha sucedido.

En Madrid apoyan el pacto CC-PSOE, pero todo ahora es más confuso que antes. He regresado ayer de la capital española, con unos contactos sobrevenidos con colegas de la prensa política, y hay preocupación por la situación del PSOE, porque se desprende una sensación de que no se sabe bien quién manda, con un sector poniendo en cuestión la autoridad de Rodríguez Zapatero y su entorno.

La debacle electoral y el anuncio de Rodríguez Zapatero de que no repite ha desatado los movimientos de quienes consideran que el futuro se está decidiendo ahora y en los próximos meses van a aparecer los que ejercerán el mando en el futuro dentro del PSOE y muchos intentan adivinar por dónde van a ir las cosas y situarse en el mejor lado.

Decía que este estado de cosas preocupa, porque aún quedan meses de mandato del actual Gobierno, ya que, salvo que se fuercen las fechas o que se convoquen comicios en verano y en plenas vacaciones de los españoles, el posible anticipo electoral sería para el otoño (y las Cortes sólo las puede disolver el presidente del Gobierno, no la Ejecutiva de un partido), y hay cosas importantes pendientes y lo menos que se necesita es un PSOE dividido y en parte contra el presidente y el Gobierno.

Además, inquieta lo que puede salir de todo esto y que el poder interno de uno de los dos principales partidos del país caiga en manos de iluminados o irreflexivos que, en lugar de contribuir a resolver los problemas, los agraven.