LA COLUMNA > MANUEL IGLESIAS

PSOE: ¿El perdedor es el ganador final?

En Canarias, los resultados de las elecciones tienen una complejidad que no se puede resolver con un simple enunciado de que ganó este o perdió aquel otro, porque las cosas en política tienen una flexibilidad por los pactos que, como un trampantojo, pueden mostrar una pintura y dar la impresión al espectador de que está contemplando una realidad.

Sucedió en 2007, donde el PSOE fue el partido más votado y, aparentemente, ganó las elecciones, pero fue luego el grupo perdedor porque se suele olvidar con frecuencia que los ciudadanos eligen a los diputados, pero son estos los que, en una segunda elección, designan al presidente del Gobierno y este a sus miembros. No basta ser el más votado en la primera fase, hay que reunir el mayor número de escaños en la segunda y en aquel caso fueron Coalición Canaria y el PP los que sumaron un número mayor que el PSOE y por tanto gobernaron. Podría decirse que entonces los socialistas aparentes ganadores fueron realmente los perdedores, porque no tuvieron poder en numerosas corporaciones.

Y ahora podemos estar ante algo a la inversa. Si se mira la distribución de escaños en el Parlamento tras estos comicios, el PSOE ha tenido un batacazo, con los peores resultados de su historia, pasando de los 26 escaños citados a sólo 14. Pero si se observa con atención, se percibe cómo tienen en sus manos la mayoría de las posibles soluciones para que se pueda formar un Gobierno, ya que tanto PP como CC tienen veintiún diputados cada uno, y Nueva Canaria, con cuatro, es irrelevante para cualquier Ejecutivo que llegue a los 31 diputados para crear una mayoría dentro de los 60 del Parlamento.

Las posibilidades de Gobierno son contadas. Una es el acuerdo entre PP y CC, que es la reproducción del anterior, con la importante salvedad que en este caso los populares tienen más votos y lógicamente reclamarían la presidencia para José Manuel Soria, con la posibilidad de una vicepresidencia para Coalición, algo improbable en la persona de Paulino Rivero. Otra es el de un Gobierno en minoría, que cabe tanto del PP como de CC, que actúe con acuerdos puntuales al menos hasta las elecciones generales… y luego ya veremos. A partir de ahí, las otras soluciones tienen al PSOE de protagonista, tanto en fórmulas con el PP, como con CC.

¿Cómo se considera en este caso lo sucedido con el PSOE? ¿Perdió las elecciones, pero es un ganador en relación a la etapa anterior, si accede al poder y puede desarrollar todo o en parte su programa? ¿Al secretario general hay que pedirle la dimisión por los resultados en escaños o felicitarlo porque logran acceder al Gobierno después de muchos años de encontrarse fuera del mismo?

Y hay un punto importante a tener en cuenta, el que es José Manuel Soria, como cabeza del partido más votado, el encargado ahora de intentar formar Gobierno, no Paulino Rivero, y es quien intenta convencer a los otros de formar los pactos con el PP, con las concesiones que sean de menester. Ya ha dicho el líder popular que puede pactar con los socialistas y en este toma y daca, entre lo que les ofrecen unos o les prometen otros, el PSOE de Canarias puede obtener unos inesperados y jugosos réditos que capitalicen la derrota de una manera inimaginable.