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EL DARDO > POR LEOPOLDO FERNÁNDEZ

Soria

   

Ahí siguen Soria, vencedor en votos -sólo en votos- de las recientes elecciones en Canarias, y Rivero, que ha mantenido muy bien a CC frente al avance popular, pugnando por presidir el Gobierno. Dije y mantengo que, en la actual coyuntura local y nacional, el PSOE, aunque se lo pida el cuerpo -las vísceras más que el cerebro, al menos en Tenerife-, no va a pactar con el PP, pese a que éste le ofrezca todo lo que pueda. Las presiones de Ferraz, por sus buenas relaciones con los nacionalistas y por su lógico deseo de que esta comunidad autónoma no caiga en manos populares, van a ser determinantes, y no me imagino a personas caballerosas y disciplinadas como Julio Pérez y Aurelio Abreu haciendo caso omiso de las instrucciones del aparato socialista madrileño y del secretario general canario, aunque éste sea un personaje debilitado y con escaso peso en Tenerife.

Sólo si un más que probable acuerdo de Gobierno CC-PSOE no condicionara los pactos canarios, al menos los más relevantes, de arriba abajo, el PP podría lograr algunas cotas de poder local. Pero a Soria le va a pasar lo que a López Aguilar, que ganó, y por mucha diferencia, y fue enviado a la oposición. A día de hoy las cosas se presentan más que difíciles para los populares, también en el Cabildo de Tenerife, y en el Ayuntamiento de Santa Cruz, y en el de La Laguna, y -lo que puede dolerle más a Soria- en el Cabildo grancanario, que pasaría a Carolina Darias si Román Rodríguez dice sí.

La política cuanto más cambia más es siempre la misma, igual que tampoco varía -ni en etapas de extrema adversidad, como ahora, en que sólo toca gestionar la crisis y apretarse el cinturón- el afán de conquistar el poder, como demuestra Soria, que a toda costa quiere presidir el Gobierno. Como a mi juicio eso no será posible, a lo mejor bastaría con que se hiciera a un lado -en espera de mejores tiempos en Madrid- para que CC se plantease la posibilidad de retomar el pacto con los populares en el nuevo Gabinete autonómico que va a presidir. No sé si en esta hipótesis los populares podrían tocar además poder en otras instituciones, pero todo apunta que cogobernarían en varios cabildos y en numerosos ayuntamientos.

Seguro estoy de que la militancia del PP preferiría un acuerdo con los socialistas, pero tengo mis dudas acerca de que CC quiera repetirlo ahora con los populares, tras su precipitada huida del Gobierno y los líos de Soria con Rivero. Pero para el PP, entre un imposible y nada, sólo queda la vía de intentar repetir el pacto sin su líder regional; aunque, en el improbable caso de que saliera adelante, quedaría en condiciones de extrema inferioridad. Cosas de la política.