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POR ÁNGEL CABRERA >

#SpanishRevolution, por qué

   

¿Qué tendrá la primavera que la sangre altera y las revoluciones instiga? Es probable que algo de culpa tenga pero, me da la nariz, que las acampadas, asambleas, sentadas, paraguadas y demás ingeniosas cosas que vienen sucediendo en las principales plazas de las primeras capitales españolas desde el pasado 15 de mayo, con sus momentos álgidos los pasados 21 y 22, días de reflexión y electoral respectivamente, es la acumulación de cierto hartazgo ciudadano que se canalizó en una semana en la que más de 100 imputados en casos de corrupción estaban presentes en las listas electorales (de todo tipo y color). ¿Qué cosas? ¿No es cierto?

Enrique Dans afirma en su renombrado libro que “Todo va a cambiar”, pero se equivocó por un pelo porque, “todo ha cambiado ya”, de manera irreversible. Y lo decía en relación a la repercusión que Internet y la popularización de su uso iban a tener en la sociedad en general y en su manera de interaccionar entre si y con los distintos estamentos y poderes establecidos. En especial desde el surgimiento de los servicios de las redes sociales virtuales que centran su actividad, no en la “cosa”, sino en el perfil de la persona.

La #SpanishRevolution surge en Internet gracias a la conjunción de los astros de la crisis, la corrupción, la demagogia política, el intento de controlar la neutralidad de la red y la avaricia de la banca, todos en línea. Es un movimiento ciudadano que no sólo nace, sino que se empuja, se coordina y se informa en y desde la red. Los medios tradicionales llegaron después, cuando los hechos eran de tal magnitud que era imposible pasar por la Plaza del Sol sin preguntarse que hacían allí aquellos miles de personas pintando pancartas. ¿Qué pasa? Y la respuesta la encontraron primero en la prensa internacional, luego al mirar lo que ocurría en casa.

El Movimiento 15M no tiene color político. La derecha de este país se equivoca al etiquetarla como un movimiento contra los socialistas. No tiene tintes ideológicos claros. Lo mismo encontrarás a un joven revolucionario que a un parado de 45, lo mismo a un sindicalista que a una madre soltera, lo mismo a un empresario en crisis que a un autónomo sin clientes. Es cívico, ciudadano e integrador y lo que pide es simple: representatividad, honestidad y limpieza en lo público, trabajo, vivienda, servicios sociales, regenerar la dignidad de la persona por encima de las instituciones, marcas y mercados.

Aunque veas desaparecer de las plazas las carpas y los cartones, la semilla se ha sembrado y ahora hay miles de ciudadanos anónimos regándola. Se comunican y comparten a través de Twitter, de Facebook, de Tuenti, del correo electrónico, de los foros, desde sus casas, desde sus trabajos (los que tienen la suerte de conservarlo). Dentro de 10 meses las sorpresas pueden ser mayúsculas porque a mi entender, sencillo, como ciudadano, ni los grandes partidos políticos ni los medios de comunicación tradicionales se han percatado, realmente, de lo que está sucediendo ahora mismo. Y dentro de algunos años, tal vez algunas décadas, se recordará el 2011 por el “mayo español”.

Angel Cabrera

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