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RETIRO LO ESCRITO > ALFONSO GONZÁLEZ JEREZ

Tan campantes

   

CC de Tenerife debería levantarle un monumento a Santiago Pérez. Una de las sorpresas más tronantes de los resultados electorales es que CC mantenga los siete diputados al Parlamento por la circunscripción insular. Si CC perdió casi un tercio de sus votos en Santa Cruz, vio evaporarse la mayoría absoluta en La Laguna, no la alcanzó en Arona y sufrió golpes como los de Tacoronte o Santiago del Teide, ¿cómo se explican sus siete diputados? La razón está, exclusivamente, en el hundimiento del PSC-PSOE de Tenerife. Porque los coalicioneros perdieron muchos votos a la Cámara (unos 13.000 aproximadamente) pero los socialistas muchísimos más (nada menos que 48.000). Es en Tenerife, precisamente, donde Coalición obtiene sus peores resultados autonómicos con diferencia, pero gracias a la participación de la alianza entre Nueva Canarias y Socialistas por Tenerife, y a la puñetera regla de Hont, el hundimiento de los socialistas, antaño segunda fuerza política isleña, los coalicioneros mantienen sus siete diputados y empatan así en escaños con el Partido Popular. Paulino Rivero y Javier González Ortiz podrían tallar, como acto de sincero agradecimiento, los rostros de Pérez, Corrales y Viciana en las laderas del Teide, emulando el tributo de los estadounidenses a los padres de la patria en el Monte Rushmore. Se lo deben.

Desde 1993 han gobernado esta comunidad autonómica CC y PP. Durante la mayor parte de estos dieciocho años han compartido Gobierno. El líder de la fuerza política que ha ganado las elecciones, José Manuel Soria, fue vicepresidente del Gobierno y consejero de Economía y Hacienda durante casi tres años y medio de la pasada legislatura y es directamente corresponsable, por tanto, de los frutos políticos y administrativos de la misma. Pues bien, el electorado ha decidido que los eternos socios de Gobierno acumulen más de los dos tercios de los escaños de la Cámara. Dieciocho años, por tanto, y en lo que afecta a la representación parlamentaria, siguen tan campantes. La izquierda ha sufrido una derrota sin paliativos, y no me refiero únicamente al PSC-PSOE, que solo podría conjurar una implosión destructiva si entra a formar parte del Gobierno y de corporaciones insulares y locales: pan para hoy y hambre para mañana. La política canaria se va a poner todavía más irrespirable, navajera, centrada en sí misma y no en una realidad socialmente aterradora. A lo lejos se divisa la única organización de izquierda que ha demostrado tener un proyecto: Sí se puede.