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EL DARDO > LEOPOLDO FERNÁNDEZ

Todo está abierto

   

Todo está abierto. En teoría, el acuerdo político más fácil sería un Gobierno CC-PSOE, tras la tremenda derrota de éste, aquí -aunque con menor motivo- como en el resto de España. Las relaciones personales entre Soria y Rivero se han enfangado los últimos meses y esas cosas suelen dificultar los entendimientos más factibles. Así que en ese dibujo autonómico, los nacionalistas repetirían presidencia y consolidarían sus tradicionales plazas fuertes del Cabildo tinerfeño y las alcaldías de Santa Cruz, donde los líos municipales más la desaparición inexplicable de Hermoso y Zerolo en campaña les han hecho perder la fuerza de antaño, y La Laguna, sajada la mayoría por un concejal. Puestos a realizar acuerdos en cascada, ambos partidos -aunque miembros de uno y otro no estén por la labor- podrían repartirse medio centenar de corporaciones necesitadas de pactos. La democracia tiene a veces contrasentidos profundos: un PSOE con 26 diputados y embebido de éxito se quedó en 2007 sin las mieles del poder y el mismo partido pierde 11 escaños en el Parlamento la siguiente legislatura y, tras 18 años en la oposición, puede llegar al Ejecutivo regional.

En tal caso la ola de crecimiento popular sí que sería frenada en Canarias como dijo el presidente en funciones del Ejecutivo al comentar los resultados del domingo; pero CC ha perdido votos en todas las circunscripciones salvo en Lanzarote, donde realizó una excelente campaña al advertir con gran intuición que la isla conejera sería determinante para recoger el descontento con los demás grupos nacionalistas por los efectos de la Operación Unión. Si no cuajara el acuerdo con los socialistas, no creo que CC se eche en brazos del PP, y menos aún con una política de pactos de arriba abajo. Más bien podría intentar, con su beneplácito o con el del PSOE, un Gobierno en minoría hasta las elecciones generales, aunque esta solución pueda parecer sorprendente. A lo que no van a renunciar Rivero y los suyos es a la presidencia, tal y como anticiparon en campaña electoral. Y a menos que surjan combinaciones teóricamente improbables entre PP y PSOE para echar a los nacionalistas de todas las instituciones, son los populares los que llevan las de perder porque cuesta imaginar que gobiernen Canarias con quienes, además de grandes derrotados, en unos meses van a ser de nuevo sus principales adversarios en toda España. Así que toca esperar a ver cómo maduran los acuerdos y, sobre todo, si éstos se extienden a todas las islas, lo que en primera instancia convendría a nacionalistas y socialistas en vista de que los populares han dado libertad de voto a todos sus candidatos.