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Tres de cada cuatro hijos de inmigrantes no quieren vivir en España

   

EUROPA PRESS | Madrid

El 75% de los hijos de los inmigrantes que viven en España quisieran afincarse en otro país, que, en la mayor parte de los casos, no es la nación de la que son oriundos sus progenitores, según un estudio de las familias con hijos e hijas de origen inmigrante, que revela una brecha entre padres e hijos, ya que los primeros sí quieren que sus vástagos se queden en el país.

El estudio se desarrolla desde 2007 y sus autores, Rosa Aparicio y Alejandro Portes, siguen la pauta de una investigación similar sobre la segunda generación de migrantes en Estados Unidos realizada entre 1992 y 2003. En una primera fase, se encuestó a 7.000 hijos de inmigrantes de hasta 63 nacionalidades nacidos en España o llegados antes de cumplir los 12 años. En la segunda fase se entrevistó a un tercio de los padres de estos chicos.

Sobre los hijos, destaca que “sólo una cuarta parte de los encuestados se identifica como español y sólo una cuarta parte desea vivir en el país cuando sean adultos” ya que un 25% de los adolescentes quisieran irse a Norteamérica y un porcentaje algo más bajo, se iría a Europa Occidental. Este patrón se da también entre quienes han nacido en España, ya que la mitad de ellos desea marcharse.

Aunque ha señalado que “no se ha analizado por qué” tres de cada cuatro hijos de inmigrantes querrían irse, Portes apunta que muchos de los encuestados pertenecen a nacionalidades que están “representadas en otros países”, como es el caso de los ecuatorianos, que tienen una fuerte presencia en Estados Unidos, o de los Rumanos y Búlgaros, “que tienen colectivos de referencia en Francia o Alemania”.

Sin embargo, Aparicio ha destacado que “España rara vez ha sido la primera opción de los padres para emigrar, siempre ha sido la segunda” ya que “el ideal siempre ha estado en otros países” de Europa o en Estados Unidos. “Están bien aquí, pero las salidas son menores que las que imaginan que podrían existir en otros lugares”, ha añadido.

Para Portes, esto implica que muchos hijos de inmigrantes entiendan España como “una plataforma” para luego “saltar a un país donde puedan estar mejor” ya que “son muy pocos los que tienen el objetivo de volver al que fuera país de origen” suyo o de sus padres. Cuando se realizó este estudio en Estados Unidos, “prácticamente ninguno quería abandonar el país”, ha añadido.

Los latinoamericanos, los más críticos

Sobre este asunto, la investigación revela que “al contrario de lo que se podría esperar, los hijos de inmigrantes latinoamericanos, especialmente dominicanos y colombianos, muestran una actitud más crítica hacia el país u una mayor resistencia para identificarse con él”, mientras que las segundas generaciones de marroquíes, filipinos, paquistaníes y chinos tienen una “orientación más neutra o incluso positiva”.

Para los expertos, que los hijos de inmigrantes se identifiquen con el país o tengan una “orientación positiva” hacia España depende del tiempo de residencia, del conocimiento del idioma, del hecho de tener un padre nacido allí o ser de una u otra nacionalidad de origen.

En cuanto a los padres, difieren respecto de los hijos, ya que más del 80% desean que se queden en España. Además, la mayoría confía en que en este país van a tener “igualdad de oportunidades a pesar de su origen inmigrante” lo que, para el grueso de los encuestados, implica la necesidad de “una aculturación acorde con las costumbres españolas”.

Eduación española, pero bajas expectativas

En este sentido, el estudio señala que tres cuartas partes de los inmigrantes están “de acuerdo o muy de acuerdo” con que sus hijos deben “educarse de acuerdo a las costumbres españolas”, al tiempo que consideran “importante” que conozcan el país de donde vienen sus padres. Más del 80% está satisfecho con el tipo de educación que están recibiendo sus hijos en España.

El estudio analiza también las expectativas y ambiciones de quienes residen en España y concluye que nueve de cada diez inmigrantes quiere que sus hijos logren un nivel de educación por encima del bachillerato. Sin embargo, sólo dos tercios creen que sus hijos realmente lo lograrán.

Con todo, existe una “importante discrepancia” entre las aspiraciones de los padres y las de sus hijos, ya que mientras el 77% de los inmigrantes quieren educación universitaria para sus vástagos, de éstos son un 56% quienes la desean para sí, porcentaje que, según ha explicado Aparicio, está por encima del que registran los adolescentes españoles, pero aún así, es “muy bajo”, especialmente en comparación con EEUU, donde casi todos aspiran a la Universidad.