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Un detenido en Moscú confiesa que se comió el hígado de una persona que mató

   

EFE | MOSCÚ

Un hombre detenido por la policía moscovita ha confesado haberse comido parte del hígado de la persona a la que asesinó, informó hoy el Comité de Instrucción ruso.

Nikolái Shadrin fue detenido por la policía moscovita bajo la sospecha de haber descuartizado a un hombre y durante el interrogatorio “confesó haber cometido el crimen y que se comió parte del hígado de su conocido”, según explicó el portavoz policial Vladímir Markin, a la agencia rusa Interfax.

El pasado 4 de mayo comenzaron a encontrarse restos de un cuerpo masculino de unos 40 años en un barrio del sureste de Moscú.

Los expertos que examinaron los fragmentos hallados lograron determinar la identidad de la víctima y el día en que fue asesinado, el 2 de mayo.

Poco después, fue descubierto el apartamento donde la víctima pasó sus últimas horas.

“En el apartamento fueron encontradas las herramientas con las que fue descuartizado el cuerpo y, en el frigorífico, parte de un hígado humano”, dijo el CI.

Shadrin, paciente de una clínica psiquiátrica y que ya fue procesado en reiteradas ocasiones, confesó que se había comido la parte del hígado que faltaba.

Un caníval eslovaco buscaba víctimas voluntarias por internet

Esta macabra confesión se suma al de un presunto caníbal eslovaco que buscaba víctimas voluntarias por internet y fue abatido a tiros cuando intentaba “pactar” el asesinato de un hombre.

Se trataba de un hombre de 43 años que murió el pasado jueves tras resultar gravemente herido el martes durante un tiroteo desencadenado cuando las autoridades le tendieron una trampa y en el que también fue herido seriamente un policía.

El presunto caníbal, que era militar retirado con licencia de armas, era considerado una persona “normal” por sus vecinos, que desconocían su supuesto interés por la antropofagia.

Según el ministro de Justicia de Eslovaquia, Daniel Lipsic, el imputado, Matej C., había puesto un anuncio en internet buscando víctimas voluntarias para ser asesinadas y luego comidas.

Al anuncio respondió un ciudadano suizo, quien, sin embargo, en lugar de acceder al pacto, informó a la policía de su país, que a su vez contactó a través de la Organización Internacional de Policía Criminal (OIPC) a las autoridades eslovacas.

Éstas enviaron a un agente del cuerpo especial de lucha contra el crimen organizado, que se hizo pasar por representante del suizo.

“Su cuerpo debía ser troceado y comido por partes, de forma que la Policía no pudiera establecer su identidad”, dijo Lipsic.