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Villa de Apurón, capital de la isla de La Palma

   
Villa Apuron La Palma

Vista de la marina de Santa Cruz, a principios del siglo XX. / Foto: cedida por la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía de Canarias (FEDAC). Autor: anónimo

AGUSTÍN M. GONZÁLEZ | Santa Cruz de Tenerife

Poca gente nacida fuera de La Palma conoce el curioso nombre con el que el Adelantado bautizó a la que luego fue capital palmera. La conquista de esta isla para la Corona de Castilla comienza el 29 de septiembre de 1492 con el desembarco en las playas de Tazacorte de las tropas comandadas por Alonso Fernández de Lugo.  Meses más tarde, concretamente el 3 de mayo de 1493, el Adelantado funda sobre una playa situada en una bahía que hacía de puerto natural, la que llamó en principio Villa de Apurón.

Juan B. Lorenzo, en el primer tomo de Noticias para la Historia de La Palma, recoge que “la ciudad de Santa Cruz de La Palma se llamó en un principio Villa del Apurón, según las Constituciones Sindicales del señor Obispo don Fernando Vásquez de Arce en los años 1514 y 1515”. Y de hecho, todavía hoy en día una vía de la capital se llama calle Apurón.

En las cuevas de Carías tuvo lugar la primera reunión del Cabildo o Ayuntamiento de la Isla. Con la incorporación de La Palma a la corona de Castilla, comienzan a llegar castellanos, mallorquines, catalanes, portugueses, italianos, flamencos, etc. atraídos por las riquezas de esta tierra. Todas estas gentes y los pocos indígenas que quedaron, forman el tronco de la población palmera actual. Ya en el siglo XVI la Isla adquiere una notable pujanza. El puerto fue la primera obra que se acometió, procediéndose al mismo tiempo a la construcción de viviendas, iglesias, conventos, fortificaciones y hospital. Los trapiches o ingenios azucareros tienen una gran actividad. También se exportaban importantes cantidades de vino malvasía, miel y otros productos. Se instalan los primeros astilleros y el puerto de Santa Cruz desarrolla una intensa actividad comercial, con enlaces marítimos a Europa y América. Esta prosperidad de la Isla atrae a famosos piratas y corsarios de la época, como François Le Clerk, Pata de Palo, quien en 1553 saqueó e incendió Santa Cruz, destruyendo importantes monumentos y archivos de la ciudad.

Según el historiador Rumeu de Armas, las pérdidas por el incendio se evaluaron en 300.000 ducados. Esta fecha abre la segunda etapa de la historia de Santa Cruz, marcada por el temblor de tierra que se produjo el 3 de mayo de 1632 y el pavoroso incendio de 1770. Pero la antigua Villa de Apurón se sobrepuso siempre a todas las tragedias y reveses.