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RETIRO LO ESCRITO > POR ALFONSO GONZÁLEZ JEREZ

Zarabanda

   

Lo primero que deberán hacer varios de los alcaldes que serán elegidos por sus respectivos plenos el próximo junio es ponerse un traje ni demasiado zarrapastroso ni demasiado armani y emprender una tourné por varias entidades bancarias, con expresión contrita en el rostro y el catálogo de bienes municipales en el doliente sobaco. De la misma manera, uno de las acciones primeras del próximo Gobierno autonómico será la emisión de parte de la deuda pública autorizada por el Ministerio de Economía y Hacienda, cuyos ingresos resultarán imprescindibles para poder afrontar los gastos corrientes básicos hasta el próximo otoño. Más o menos para entonces comenzará la escabechina.

Si el país no está inmerso por entonces en un nuevo proceso electoral, es decir, no se ha adelantado la convocatoria de las elecciones generales, se aplicarán nuevos recortes presupuestarios para no derrapar en el sacrosanto objetivo del control del déficit público. Un proceso más o menos cataclismático: por fin algunos proveedores tendrán claro que jamás cobrarán, los sistemas públicos de educación y sanidad entrarán en la zona de colapso interno y se pondrá sobre la mesa la reducción relampagueante de sociedades y plantillas de empleados públicos, comenzando, por ejemplo, con los laborales fijos discontinuos, pero sin detenerse ahí.

Como ustedes pueden comprobar fácilmente, de nada de esto se habla actualmente en plena y susurrante negociación de los pactos de gobierno en la comunidad autonómica y en las corporaciones locales e insulares. Este esplendoroso debate, del cual a las orejas de los infelices mortales solo llegan amenazas, chuladas, chismes, resquemores, hipidos y crujir de dientes, está rotundamente ausente del espacio político. Todo se reduce a la versión parlamentaria del juego de la silla: danza y contradanza de ofertas y contraofertas silenciosas hasta que deje de sonar la música y, en ese momento, el que no tenga silla, se queda de pie y arañándose el estómago durante cuatro años.

Una zarabanda particularmente animada entre los socialistas tinerfeños, muchos de los cuales olvidan que la venganza, cuando se toma demasiado caliente, puede llevarte a una combustión interna devastadora. Lo más sofisticado en materia de propuestas pactistas y pactantes ha sido los famosos quince puntos de José Manuel Soria, tan densos políticamente y con tanto calado intelectual como el texto de cualquier preadolescente cuando se pone a resolver una redacción bajo el tema La vaca.