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ARROJO Y VALENTÍA PARA LUCHAR CONTRA EL CÁNCER >

A pecho descubierto y con muchísima valentía

   

Cinco de las participantes en el desfile de moda que organiza la asociación Ámate, que será hoy en el Club Moon de Santa Cruz de Tenerife. | SERGIO MÉNDEZ

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

A pecho descubierto se muestran las integrantes de la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama de Tenerife (Amate). Y así quieren que se las vea, con la valentía y la fuerza que todas y cada una, a su modo tienen para encarar la enfermedad.

Ellas quieren que se les oiga y que se les vea femeninas, divertidas y alegres. Lo hacen también para llamar la atención de las mujeres que esconden su enfermedad, para ser el escaparate en donde se puedan identificar todas las mujeres que sufren el cáncer y están en silencio por miedo al rechazo y el estigma. Por esa razón, hoy ellas se van a dar un baño de autoestima y de multitud sobre la pasarela, en la que se convertirán en modelos de trajes de baño y de ropa interior adaptada para las mujeres que han sido sometidas a una mastectomía.

Como colofón del espectáculo, la hija de la presidenta de Ámate, Elizabeth pintará el torso de una de las mujeres mastectomizadas. DIARIO DE AVISOS acompañó a las integrantes de la asociación Ámate en su ensayo general, en donde dejaron la timidez a un lado para mostrarse tal y como son.

El desfile tendrá lugar hoy en el Club Moon de la capital tinerfeña a las 19,00 horas, y para que sea realidad, la asociación ha contado con la colaboración de numerosas empresas de la isla que les han cedido ropa e incluso los servicios de catering de forma altruista.

Preparativos

Los preparativos han sido una locura, y no hace falta más que ver a la presidenta de Ámate, Mari Carmen Bonfante que no separa de sus orejas sendos teléfonos móviles. “Falta una falda por aquí; hay que ir a probarse las pelucas”. “Pruébate la roja, Irene, que me encanta. A ver; perfecta, esa”, le dice en la tienda de pelucas de la calle del Pilar.

También allí, Carmen Rosa, modelo del desfile eligió su propia peluca. Ella tiene el pelo negro, con algunas canas “porque hasta que no pasen unos meses de la quimio no puedo teñirme”. Así que Mari Carmen e Irene la animan con una peluca desenfadada rubia, que le hace más joven, aunque tampoco es que ella sea muy mayor.

Solidaridad

La solidaridad de estas mujeres y sus familiares asoma en cada frase y en cada actividad que organiza la asociación. Los consejos son válidos hasta un punto, porque “cada persona vive la enfermedad y el tratamiento de forma muy diferente”, comenta Irene Expósito, miembro de Amate, “el apoyo se demuestra estando ahí”. Carmen Rosa asegura: “A mí no se me cayó el pelo; sin embargo, con la quimioterapia lo pasé realmente mal”. En este sentido, hablan del pelo como el delator de la enfermedad, ya que si no fuera porque se cae, las mujeres con cáncer pasaríamos desapercibidas. Para la hermana de Irene, que se encuentra hospitalizada por cáncer de mama, la mayor preocupación es su melena, “más que el cáncer en sí”, dice.

Es el octavo desfile que organiza la asociación cuyo objetivo es compartir con familiares y amigos esta experiencia de reafirmación y de alegría. Ellos, los familiares “y los amigos que quedan, que a veces no son todos los que deberían”, se involucran hasta tal punto que todos ponen su granito de arena para que la noche salga a pedir de boca.

Hay mucho que hacer; colocar sillas, traer y llevar ropa, conseguir empresas altruistas etc. y cualquier ayuda es de agradecer, comenta Mari Carmen Bonfante, presidenta de la asociación. Por eso maridos, hijos, nietos y hermanos cobran papeles protagonistas este día, al igual que los tienen durante el transcurso de la enfermedad y el tratamiento posterior, “porque ellos lo pasan muy mal”, explica otra de las integrantes de Amate y modelo para la ocasión, Teresa Vargas.

Mari Carmen Bonfante ha movido cielo y tierra para que en este desfiles las participantes “se sientan como reinas, como las mujeres más guapas del mundo”.

En los ensayos se muestran un poco nerviosas, sobre todo las que debutan, ya que este es el octavo año que se celebra el desfile y algunas son ya veteranas sobre la pasarela. Pero todo está preparado y saldrá bien, dice convencida Mari Carmen, a pesar de que faltan algunos detalles. Los alumnos del Instituto de Estética Las Indias irán de forma solidaria a poner a punto a las modelos, desde el maquillaje hasta la manicura, los peinados y el estilismo.

El desfile es gratuito, indica Mari Carmen, pero para los que quieran ser solidarios, y la ocasión lo merece, habrá una mesa con material relativo a la lucha contra el cáncer de mama; broches, pañuelos etc., cuyos beneficios irán destinados a mejorar los servicios de la asociación. Música y actuaciones completarán este espectáculo.

De izquierda a derecha: Teresa Vargas, Teresa Inés González, Irene Expósito, Carmen Rosa y Nelly Arteaga. | SERGIO MÉNDEZ

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Carmen Rosa

“Ahora me espera la reconstrucción de mama”

Carmen Rosa sigue en tratamiento y es una de las nuevas integrantes de Ámate. La enfermedad se la diagnosticaron hace sólo un año, con 59. No hace mucho que terminó la quimioterapia y ahora su pecho se encuentra en la fase previa a la reconstrucción, con el expansor que ayuda a que la piel se dilate para luego poner la prótesis. Ella, como todas intentan seguir los tratamientos a raja tabla como ponerse la faja post quirúrgica o hacer los ejercicios del brazo. Carmen Rosa es optimista, aunque también sufre cáncer de pulmón, por el que lo ha pasado peor, y dice que puede ser una metástasis del cáncer de mama.

Teresa Inés González

“Todos mis allegados estuvieron a mi lado siempre”

“Cuando me diagnosticaron, no tenía ni idea de qué era el cáncer”, dice Teresa Inés González, quien se considera una persona optimista y lo que quiere es seguir adelante y no pensar en que podría sufrí alguna recaída en el futuro. “Prefiero fijarme en las que están curadas desde hace veinte años”. Dice que ha sacado cosas muy buenas del proceso y una de ellas es conocer a las compañeras de Amate y aprender a cuidarme con su ayuda. En mi caso, también recibí el apoyo familiar y de amigos, y es maravilloso porque sabe que muchas personas salen huyendo. “Bueno, se te cae el pelo pero es transitorio”.

Teresa Vargas

“Mi hijo cogió la máquina de afeitar llorando y me rapó”

“Me diagnosticaron la enfermedad recién separada y con tres niños de entre 10 y 14 años”, dice Teresa Vargas. Su hijo de catorce “cogió la moto y me rapó la cabeza llorando”. Teresa estuvo sola con los pequeños durante el tiempo que duró la enfermedad y el tratamiento porque su marido incluso se negó a cuidar a los niños y en el juicio, que perdió él, declaró que los niños no eran suyos. “Mis hijos le preguntaban a sus profesores si yo me iba a morir, y yo misma también pensaba en ello todo el tiempo”, precisa. Ahora, afortunadamente se encuentra bien y hasta sus nietos van a verla al desfile.

Nelly Arteaga

“Quiero ayudar a todas las mujeres en mi situación”

Nelly cuenta que es la primera paciente en la que están probando en Tenerife, unas pastillas para el cáncer de mama para personas que no pueden someterse a quimioterapia, aunque ella culminó este tratamiento con éxito. “Lo hago para ayudar a las futuras enfermas, y porque uno nunca sabe”. Le diagnosticaron cáncer de mama en 2004 y explica que al principio “fue muy duro porque uno cree que es el final pero a medida que pasa el tiempo, te vas dando cuenta de que no se acaba el mundo”. La prueba con el nuevo medicamento que toma desde noviembre va muy bien y asegura que no tiene efectos secundarios.

Irene Expósito

“La operación de sustitución de la prótesis se hace pesada”

Irene Expósito es una mujer decidida y desprende felicidad. Aunque dice que después de un cáncer ya no vuelves a ser la misma y los brazos te duelen. “Yo tengo reconstruido el pecho pero tengo que volver a someterme a otra operación porque las prótesis no son eternas, hay que cambiarlas porque caducan”, aunque no sabe cuando lo hará porque no tiene ganas de comenzar de nuevo, “se me hace muy pesado”, sostiene Irene Expósito. Además, explica: “A mí me resultó muy doloroso todo el proceso porque la reconstrucción no salió bien, pero al final me arreglaron lo que otros estropearon”.

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