X
OPINIÓN > POR PERPLEJITA ME HALLO

Autocrítica

   

Han venido unos amables señores de la OCDE a echar unos días en Canarias y a ver de paso qué tal todo en la Educación. No han salido muy contentos.

De su intenso par de días han sacado la conclusión de que en el sistema educativo canario falta autocrítica, lo cual es meritorio considerando lo poco que han conocido a la consejera. Han prometido mandar más conclusiones dentro de unos meses. Se ve que cuando lo hayan madurado.

No sé exactamente qué autocrítica echan de menos, pero pienso que puede hacerse extensible a toda la sociedad, porque no hay un sólo segmento de ésta que no esté concernido por el devenir de la educación de los más jóvenes. Por el respeto que le tengo al colectivo docente (respeto, que no ciega idolatría), es al que más salvo de la quema. No es fácil ser profesor hoy en día, frente a alumnos alérgicos al esfuerzo, un sistema que no les prestigia y unos padres que no suelen apoyarlos.

Los padres son, a mi juicio, el primer eslabón de la cadena. Si ellos no creen verdaderamente en el valor de la educación, el resto de los miembros no tienen nada que hacer. A dónde pretendemos que vaya el barco si reprender a un alumno gandul o boicoteador supone aguantar al padre mastuerzo de turno pidiéndote explicaciones a gritos. Cuando no al propio alumno demostrando de qué palo viene.
La autocrítica, no hay que olvidarlo, tampoco suple a la inversión, la planificación o la estrategia. Pero si hay que ser autocríticos, seámoslo todos.