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RETIRO LO ESCRITO > POR ALFONSO GONZÁLEZ JEREZ

Basta ya

   

Lo primero es dejar a la muerta en paz. Curiosos caballeros estos que se dedican a utilizar, prescindiendo de cualquier decoro, a una difunta para cebar y salpimentar sus estúpidas grescas, que no interesan absolutamente a nadie, salvo a ellos mismos y a una egomanía que parece un retablo mudéjar. Este episodio alrededor de la consejera del Cabido de Tenerife y exalcaldesa de Güímar, Vicenta Díaz, es uno de los más sórdidos y repulsivos que ha visto la política isleña en los últimos años. Pero siguen adelante. Ayer mismo, en una nota del grupo del Partido Popular en el Cabildo tinerfeño. Lo central de este atorrante comunicado es una reacción absolutamente extemporánea a las declaraciones de Ricardo Melchior, quien se había referido a la deslealtad de los conservadores. Por supuesto, Melchior había incurrido en una demasía previa: considerar deslealtad a una suerte de documento de intenciones que firmaron el PP y el PSOE en la noche del pasado 22 de mayo y que tenía por objeto entablar conversaciones para un pacto de gobierno. Se infiere que, según la doctrina melchiorista, el PP, incluso después de cerradas las urnas, debería haberle pedido permiso (y un euro para chupetes) a fin de dirigirse al PSC-PSOE… La réplica del comunicado de los consejeros del PP circula igualmente por territorios disparatados, pero todavía agrava más la tendencia de entender la responsabilidad política como un asunto exclusivamente personal, nominal, inguinal. Los consejeros del PP consideran, nada menos, que las declaraciones de Melchior son ataques personales y evidencian una persecución revanchista y zafia. Alarcó y sus compañeros incluso anuncian que tomarán las medidas que estimen oportunas y el tenor del comunicado es tal que parece que el senador está a punto de retar al presidente del Cabildo a un duelo a florete en las puertas del Castillo Negro para lavar el honor tan indescriptiblemente mancillado. La nota parece escrita por don José Echegaray. Si el retrato con salfumán que el PP hace de Ricardo Melchior es siquiera aproximado al original, ¿por qué mantuvieron esa lealtad sin fisuras -una lealtad digna de los tercios de Flandes- durante cuatro años? Y después de mostrarse escandalizados por no estar en el gobierno insular (Melchior ni siquiera los llamó, como hicieron ellos con los socialistas) no resisten la tentación de citar de nuevo a la señora Díaz. Basta ya. Si no se puede apelar a su sensibilidad política, apelo como ciudadano que jamás ha votado a ninguno de ustedes a sus mengüadas reservas de vergüenza. Ya sé que no tienen fácil encontrarlas. Pero pónganse a ello.