X
CRISIS GRIEGA >

Bruselas prepara un plan B por si Grecia rechaza el ajuste requerido

   

Una pancarta con el mensaje “El pueblo tiene el poder y nunca se rinde”, en la Acrópolis de Atenas. | Yorgos Papandréu (EFE)

AGENCIAS | Atenas / Bruselas

Las autoridades de la Unión Europea trabajan en un plan de contingencia para Grecia, en caso de que el Parlamento rechace el plan de austeridad y el país no pueda recibir el próximo desembolso de los créditos del FMI y la UE.
Fuentes de la zona del euro revelaron ayer a Reuters que desde hace varias semanas se está elaborando un plan para asegurar que Grecia reciba la liquidez que necesita para evitar una suspensión de pagos si la UE y el FMI no desembolsan para mediados de julio el tramo de 12.000 millones de euros del programa de rescate.

Además de evitar una quiebra, la intención es limitar cualquier contagio de Grecia a Irlanda, Portugal y España y al sistema bancario europeo.

El plan es distinto a la propuesta francesa de participación del sector privado en el segundo rescate a Grecia y es discutido pese a que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y otros importantes funcionarios de la UE han dicho reiteradamente que no hay un plan B para Grecia.

“Ha habido cierto pensamiento sobre un plan de contingencia por algún tiempo, durante varias semanas”, dijo a Reuters un funcionario de finanzas de la zona del euro involucrado en el rescate para Grecia. Las otras fuentes confirmaron esa línea y señalaron que había “planes activos” para intervenir si el Parlamento griego rechazara el programa de austeridad.

Las fuentes no confirmaron en detalle lo que involucraba el plan actual, pero ya se han desestimado varias opciones, incluyendo un préstamo puente para Atenas. “Esta opción fue discutida hace algunos días, antes de la reunión del eurogrupo en Luxemburgo [el 19 y 20 de junio], pero entiendo que ahora ha sido descartada”, señaló una segunda fuente.
Entretanto, el Parlamento griego empezó ayer el debate sobre las nuevas medidas de austeridad con la incertidumbre de si el Gobierno socialista logrará que la Asamblea las apruebe, ante las deserciones en sus filas y la creciente presión social.

El primer ministro, el socialista Yorgos Papandréu, y el titular de Finanzas, Evangelos Venizelos, están inmersos en continuas consultas para convencer a los disidentes de su grupo de la necesidad de aprobar las nuevas medidas, por duras que sean.

De ello depende la entrega de un quinto tramo de ayuda externa de 12.000 millones de euros para pagar sueldos y pensiones en julio.Sin ese dinero, Grecia no podrá afrontar sus pagos y se convertiría en el primer país de la eurozona que suspende pagos, lo que puede generar un efecto dominó que arrastre a la banca europea y acabe golpeando a otros países del Viejo Continente.

El plan se votará en dos sesiones diferentes, la primera, mañana, será para dar el visto bueno al marco general de las medidas, mientras que el jueves se ratificará una ley adicional para su aplicación.

Dos diputados socialistas han expresado su intención de votar en contra por discrepar de la privatización del 17% de la empresa nacional de electricidad, lo que debilita la magra mayoría parlamentaria de cinco escaños que tiene el partido del Gobierno.

En total el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok) cuenta con 155 diputados dispuestos a apoyar las medidas, después de haber tenido ya tres deserciones, aunque dos diputados fueron sustituidos y no se perdieron sus actas.

De cumplirse las últimas amenazas de los dos legisladores, los socialistas se quedarían en 153, cuando el mínimo para sacar adelante la votación son 151 apoyos. “Es la hora de que el grupo parlamentario del Pasok haga su deber para el futuro de nuestros hijos”, dijo Papandréu a sus diputados en un discurso en el que apeló al patriotismo de los legisladores.

Aunque duras, las medidas, traerán estabilidad y crecimiento a largo plazo, resumió el primer ministro. “Con la votación se cerrará un gran periodo de inseguridad”, remachó.