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EL DARDO > POR LEOPOLDO FERNÁNDEZ

Educación

   

La educación es probablemente el aspecto más importante en la vida de cualquier persona. La satisfacción de sus necesidades individuales e incluso el rol socioeconómico que le corresponda jugar en la edad adulta vendrán en gran medida condicionados por su formación, es decir, los estudios realizados, la preparación adquirida y la obtención de los conocimientos necesarios para su desempeño.

Son los cuatro aprendizajes fundamentales de la educación que apunta el Informe Delors: aprender a ser, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a vivir juntos.

La educación tiene carácter estratégico porque es la base sobre la que se asienta el progreso y desarrollo de los pueblos; ya se sabe que a mejor formación y capacitación corresponden mayores posibilidades de éxito y bienestar.

De ahí que un buen proceso educativo sea objetivo irrenunciable de las sociedades más avanzadas, más aún en la era de las transformaciones sociales y la globalización. Hablar en Canarias de educación es para echarse a llorar, como han probado los últimos estudios oficiales, sobre todo el Informe PISA y el de Evaluación General de 2009.

Tras los malos datos de ambos, queda muy definido el fracaso escolar, que viene a ser en la práctica el fracaso de todo el sistema educativo. En ello tienen responsabilidad desde las autoridades políticas a los planes de estudio y a los profesores, pasando por los sindicatos, los padres y los alumnos, éstos con el menor nivel de culpa.

No es cuestión de dinero, como prueban las cuantiosas inversiones realizadas en los últimos años, ni de bajo rendimiento educativo por razón de desigualdades sociales, sino de falta de racionalidad del sistema, de puesta al día de los planes de estudio y de formación del profesorado.

Pero también de mayor implicación de los padres en las tareas educativas, de la búsqueda de la excelencia en todos los niveles de la enseñanza, de la reafirmación del indispensable papel del maestro y su consiguiente reconocimiento profesional y social, de la implantación en el aula de estrictos criterios de esfuerzo, superación, mérito, disciplina y autoridad…

Es mucho lo que se puede mejorar y a esa tarea preferente debe dedicarse el nuevo Gobierno autonómico, incluyendo por supuesto la revisión y potenciación de la formación profesional. En septiembre, cuando la OCDE emita el anunciado informe que le han encargado las autoridades políticas canarias sobre la realidad de la enseñanza en las Islas, desde la autocrítica general y en busca del consenso de toda la comunidad educativa, el Ejecutivo debe poner en marcha una revisión a fondo de todas sus actuaciones en línea con las propuestas de los expertos.