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OPINION > DORY MERINO

El ‘caso Canino’ sigue abierto

   

El juicio donde se condenó a Salvador Morales a 19 años de cárcel por el asesinato de Isabel Canino no ha significado el cierre de este caso. Después de que el juez de la Sección V de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ratificara la condena del jurado popular e hiciera pública la sentencia, el día 2 del presente mes, ambas partes han recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), que ha admitido las reclamaciones.

Salvador Morales reclama justicia y se reafirma en que él no mató a la que era su compañera de trabajo, con la que había mantenido una relación sentimental prolongada. Por su parte, la familia de Isabel Canino solicita una indemnización muy superior a la impuesta por el juez, que condenó a Morales a pagar 110.000 euros a los padres de Isabel y 70.000 a Eladia Canino. Ahora, el abogado de la familia de la fallecida reclama 500.000 euros para los progenitores, más 100.000 para su hermana.

La defensa de Morales incorpora como pieza clave del recurso que existe una muestra clara de un ADN masculino en una uña de Isabel, que, a pesar de que han transcurrido dos años, no se ha identificado, aspecto que fue reclamado por el anterior abogado defensor del acusado.

Se trata de una muestra clara y limpia, que fue detectada en el primer momento de descubrir el cadáver, cuando la policía científica realizó las primeras pruebas tras sacarlo de la fosa, donde estuvo escondido 72 días. En la autopsia se determina que pertenece a un varón, pero también se concreta que no corresponde a Salvador Morales.

Precisamente, el 2 de febrero de 2010, salió de la cárcel de Salto del Negro (Las Palmas) el supuesto “violador de Tafira”, cuando el Tribunal Supremo (TS) revocó la sentencia inicial que le había condenado a 36 años de prisión, después de que la defensa aportara las pruebas de ADN que le exculpaban de las agresiones. Cuando sucedió este hecho, Salvador Morales se encontraba también en esa cárcel grancanaria cumpliendo prisión preventiva. Fue trasladado allí desde Tenerife II por razones de seguridad, debido a que en el recinto tinerfeño se encontraban dos internos de la familia Canino.

El abogado de Morales critica que tampoco se han identificado las huellas dactilares que aparecieron en un vaso de la casa de Isabel, así como otros restos de ADN de esa casa.

Otro fleco que queda sin aclarar es el origen del mensaje grabado en el contestador del teléfono de la casa de la conductora de Titsa, donde una voz de mujer dice textualmente: “Isabelita, estás muerta”.

Queda la esperanza de que una investigación seria saque a la luz la verdad.