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EL DARDO > POR LEOPOLDO FERNÁNDEZ

Explicaciones

   

Cuando la aversión, la falta de sintonía personal más que las diferencias ideológicas, e incluso el odio o el afán de venganza condicionan las relaciones políticas, la democracia se envilece y degrada en extremo.

Varios de los pactos municipales de los últimos días considerados contra natura han nacido precisamente como fruto de extrañas razones suprapartidarias.

Digo extrañas porque lo normal es que se atiendan las instrucciones del partido al que se pertenece -esas son las reglas del juego político- en lugar de echarse al monte de la indisciplina y el oportunismo personalista.

El que concejales de PP y PSC-PSOE hayan decidido dejar fuera de algunos ayuntamientos a CC no es fruto de la casualidad sino de sus malas relaciones personales con los nacionalistas, de años de compartir oposición y de sufrir de vez en cuando el ninguneo que ahora quieren cobrarse por desprecios nunca olvidados.

Algo similar cabe decir de la actitud de CC hacia Nueva Canarias para cortarle cualquier posible poder municipal o insular, aunque en este caso priman más las pésimas relaciones personales entre Rivero y Rodríguez. La realidad es así y no hay que darle más vueltas para justificar estos y otros acuerdos que sorprenden a primera vista.

Aparte de las en varios casos poco éticas y criticables maniobras de Soria -en la medida en que fomentan y premian el transfuguismo y el oportunismo-, la funesta gestión del inverosimil secretario general del PSC, José Miguel Pérez, es también responsable de los apuros socialistas a la hora de cumplir ciertas promesas.

¿Cómo va a reconducir el PSC la situación en La Palma si ha expulsado manu militari a los concejales rebeldes de Santa Cruz y Los Llanos, como hizo con antiguos socialistas de X Tenerife? ¿Desde qué instancia de poder puede ofrecer nuevos compromisos en otras corporaciones o recomponer los acuerdos vía moción de censura?

Aunque inicialmente Guadalupe González y Belén Allende sean elegidas, que lo serán, presidentas de los cabildos palmero y herreño, el PSC no está hoy en condiciones de garantizar a ambas su apoyo durante toda la legislatura.

En esta tesitura, con elecciones generales a la vista, un PSOE nacional en caída libre y una coyuntura autonómica y nacional más que preocupante, lo que se necesita son gobiernos durables, fuertes y cohesionados, en ayuntamientos, en cabildos y en el Ejecutivo autonómico.

El pacto regional PSC-CC va a nacer lleno de dudas y fragilidades. Lo cual es también imputable a CC por su afán de colocar a Rivero -como intenta el PP con Soria- por encima de todo y de proponer acuerdos en cascada que luego fue el primero en vulnerar en el Cabildo grancanario.