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POR MANUEL IGLESIAS >

Fin de semana trascendente

   

Los procesos de constitución de las corporaciones locales en Canarias, en casi todas las elecciones, han tenido sus tensiones y sus debates, aunque probablemente es en esta ocasión cuando se ha producido un mayor desgaste y se ha visto un panorama repleto de conflictos de todo tipo, que se ha incrementado por el volumen de informaciones contradictorias que se han podido encontrar en los medios de comunicación de las Islas.

Tal vez es que, como pasa con la memoria climática (que la gente afirma que no recuerda nunca antes tanto calor, tanto frío o tanta lluvia, etcétera, hasta que los meteorólogos nos recuerdan otros años en el pasado en que estos fenómenos han ocurrido incluso con mayor intensidad), con el proceso de constitución de las instituciones canarias quizás estamos padeciendo un fenómeno similar de “mala memoria política” y que esto ya pasó, pero no es fácil rememorar una etapa de tanta confusión.

Entre las informaciones discordantes que vienen desde dentro de los mismos partidos políticos, según la tendencia o el objetivo de la fuente, y las noticias que aparecen en algunos medios que más parecen responder a las inclinaciones políticas de sus redactores y a la esperanza que tienen de lograr frustrar las conversaciones que puedan tener los otros que ellos ven como “adversarios” de sus ideas, nos hemos sumergido en un estado de confusión y de incoherencia en el que los titulares se contradicen de una manera constante, con “fuentes” ignotas cuyos nombres nunca se citan, de tal manera que la realidad parece haber quedado situada más allá de los hechos y la opinión pública se arrincona en una esquina a la espera de que amainen los absurdos.

La esperanza real es que éste no es un mal por el que haya que esperar cien años a que se cure, como dice el refrán, sino que el remedio más rápido podrá llegar esta misma semana, cuando el sábado se constituyan los ayuntamientos. Según se formen las mayorías en ellos y se elijan a los alcaldes, se podrán tener los datos veraces de cómo quedará el mapa político municipal. A lo peor siguen los líos, pero al menos sus causas se conocerán con fundamento en la realidad.

Es cierto que todo no se resuelve, porque quedan los cabildos, pero sobre todo viene luego la constitución del Parlamento de Canarias y la formación en él de una mayoría de diputados suficientes para elegir a un presidente del Gobierno y éste designar a su Gabinete. Pero las claves de lo que pase ahí van a estar en lo que suceda en ayuntamientos y cabildos, porque, si detrás de su formación queda un rastro de daños y de damnificados importantes, muchos diputados se sentirán legitimados para rechazar un tipo de gobierno que se constituya para darle poder regional a los mismos que los han machacado y votarán en contra o, con toda razón, intentaran formar otra mayoría en la que se sientan mejor tratados.