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RETIRO LO ESCRITO > ALFONSO GONZÁLEZ JEREZ

Incendio palmero

   

Las débiles esperanzas de un avance en las negociaciones entre Coalición Canaria y PSC-PSOE en La Palma que existían en la tarde de ayer fueron segadas por la tronante decisión de los socialistas de Los Llanos de Aridane, reunidos en asamblea, de rechazar cualquier acuerdo con los nacionalistas. En Los Llanos los coalicioneros obtuvieron 10 concejales, el PP 8 y el PSC 3. Noelia García Leal, la inteligente y dinámica candidata a la Alcaldía de los conservadores, ha ofrecido al pequeño grupo municipal socialista mucho más que Coalición. El secretario general del PSC de La Palma, Manuel Marcos Pérez, se muestra incapaz de embridar a sus concejales y consejeros. En realidad Manuel Marcos Pérez es un secretario general que se ha consolidado como gestor de un largo y ceniciento ciclo de mediocridad política y derrotas electorales del socialismo palmero. Un secretario general que lo es porque nada se movía y nada parecía moverse, y en ese caso, carecía de importancia quién fuera secretario general. Pero en cuanto ha cambiado la situación Manuel Marcos Pérez, literalmente, no sabe qué hacer. La Agrupación Palmera de Independientes, y después CC, ha crecido municipalmente sobre el cadáver del PSC-PSOE en toda la Isla, y esos veinte y tantos años de escabechina acumulan heridas, humillaciones y frustraciones personales, profesionales y políticas. La reacción socialista -como ocurre en buena parte en Tenerife- es tribal y furibunda y clama venganza. No lo tiene fácil Manuel Marcos, no, pero no lo tendría tan dramáticamente difícil si contara con una autoridad que no fuera su sonrisa amarquesoteada. Coalición ha ofrecido al PSC la Alcaldía de Santa Cruz de La Palma, pese a que los socialistas fueron tercera fuerza en el municipio de la capital y la vicepresidencia y diversas áreas relevantes en el Cabildo insular. Los socialistas, como si oyeran un chipichipi, porque el joven aunque suficientemente derechista Asier Antona (el mismo que basó su campaña electoral en la denuncia panfletaria de la criminal connivencia entre CC y PSC) les garantiza un gobierno casi paritario en la corporación insular. La pregunta que flota entre las volutas negras de este incendio buhonero, en el que puede terminar ardiendo la existencia misma de Coalición Canaria como proyecto político en el Archipiélago, es si alguien, desde el mismo vértice de la organización palmera, está regando pólvora con gesto apesadumbrado, pero con una íntima, poderosa, vicepresidencial satisfacción.