X
POR LEOPOLDO FERNÁNDEZ >

La candidatura

   

El jurado internacional encargado de seleccionar la ciudad española que será en 2016 Capital Europea de la Cultura visitó este fin de semana Las Palmas de Gran Canaria, que opta con otras cinco ciudades españolas -Burgos, Córdoba, San Sebastián, Segovia y Zaragoza- a ese título, creado en 1985 por el Parlamento Europeo a iniciativa de Melina Mercuri, entonces ministra griega de Cultura. Su objetivo pretende que cada año dos ciudades de países de la Unión proyecten su riqueza cultural y las actividades del mismo tipo, además de su incardinación en Europa, para favorecer un mejor conocimiento mutuo entre los ciudadanos y el sentido de pertenencia a una misma comunidad. Además de propiciar la cooperación cultural con otros países del entorno unidos por un patrimonio común mediante acciones de la máxima participación popular que dejen huella para el medio y largo plazo. Ya se sabe que estas elecciones dependen no sólo del proyecto en sí, sino de la capacidad de influencia de los interlocutores nacionales, de la oportunidad política de la candidatura y hasta de consideraciones subjetivas del propio jurado.

En todo caso, la oferta presentada por autoridades y representantes culturales de la capital grancanaria protagonizó un dignísimo papel el sábado y domingo, días en que el jurado visitante la conoció con detalle y recorrió durante diez horas los principales puntos y espacios culturales de Las Palmas y distintas zonas del centro urbano, foco económico y comercial de primer nivel y pujanza multicultural, así como el casco histórico, de innegable identidad e influencia europeas.

Es una pena que quedara en el olvido la propuesta que en 2005 lanzó Antonio Martinón, y que recogió el pleno del Cabildo Insular por unanimidad, para que la isla toda de Tenerife fuera elegida Capital Europea de la Cultura en 2016. Se podía haber intentado abrir el proyecto a una entente Santa Cruz-La Laguna o Santa Cruz-Las Palmas que tal vez habrían formado una candidatura imbatible, pero ya se ve que algunas iniciativas no gozan de los respaldos políticos imprescindibles, porque todo quedó, ya digo, en agua de borrajas. Luego surgió el mismo proyecto en Las Palmas y lo lógico es que cuente con el respaldo de todos los canarios, porque a todos -además de hacia África, América y Europa- se proyectan sus objetivos culturales, aunque las principales actividades se circunscriban a la capital grancanaria mediante una propuesta original y atractiva, propia de una ciudad marinera y emprendedora abierta al mundo que en los últimos años ha hecho grandes esfuerzos para proyectar toda su potencia cultural. Ojalá el 28 de junio sea la capital elegida.