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La policía atrapa en Tenerife a un supuesto depredador sexual de menores

   

DIARIO DE AVISOS | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía adscritos a la Brigada Provincial de Policía Judicial de Santa Cruz de Tenerife han detenido a J.J.M.H., varón de 20 años de edad, como presunto autor de un delito de corrupción de menores, según fuentes oficiales.

El arrestado se valía mediante grooming, -actividad definida como acoso sexual a menores a través de Internet basada en el conjunto de estrategias que una persona desarrolla para ganarse la confianza de un menor a través de la red con el fin último de obtener concesiones de índole sexual- había conseguido vídeos y fotografías de al menos seis personas, todas menores de edad. Al parecer, coaccionaba a sus víctimas y las amenazaba para que le enviasen archivos de contenido sexual, protagonizados por ellas. Las investigaciones se iniciaron en diciembre de 2010 cuando una menor residente en Taco, acompañada de su padre, denunció que había sido coaccionada a través de la red social tuenti y la aplicación de mensajería instantánea messenger, por parte de un individuo conocido como Suso.

Del mismo modo y en los meses siguientes se sucedieron cinco denuncias más; todas las víctimas con edades comprendidas entre los once y los catorce años y residentes en Tenerife, a excepción de una menor de Elda (Alicante). Todas estas declaraciones de los menores de edad fueron dando forma al puzzle que llevó a los especialistas del Grupo de Delitos Tecnológicos del Cuerpo Nacional de Policía de Santa Cruz de Tenerife, tras más de siete meses de investigación y análisis de todas las direcciones de correo electrónico, a la identificación de J.J.M.H., el cual se encontraba en paro y no poseía antecedentes policiales, y a su posterior detención en el domicilio familiar en la villa de Candelaria.

El modus operandi del acosador consistía en crearse un perfil “amable” para contactar con numerosas menores del territorio nacional, de forma constante y con una paciencia “infinita”, esperaba el momento en el que conseguía ganarse su confianza, de este modo, obtenía fotografías o vídeos de las chicas, e incluso sesiones de cámara web que grababa subrepticiamente, comenzando ahí el verdadero suplicio para las víctimas, llegando a amenazarlas con llamar a sus casas y contárselo a sus padres, o publicarlo en Internet o entre sus amigos si no accedían a sus lúbricas pretensiones.

Amenazas de muerte

Si no conseguía su propósito en una primera instancia, pasaba a amenazar con causar todo tipo de males a familiares de las menores, hasta la muerte, como consta en alguna de las declaraciones o denuncias interpuestas en dependencias policiales, lo que ha generado un gran estado de nerviosismo y ansiedad en las víctimas.

El material intervenido será sometido a un exhaustivo y laborioso análisis en el que se espera verificar la existencia de gran cantidad de datos susceptibles de tener relación con esta actividad delictiva (acoso, chantaje, amenazas y obtención de imágenes de pornografía infantil, al obligar a la menor denunciante a grabarse desnuda). Además, se constató que podían existir más víctimas, por lo que se realizará un estudio de todo lo incautado mediante herramientas de análisis forense y visores de metadatos.

El Grupo de Delitos Económicos y Tecnológicos del Cuerpo Nacional de Policía de Santa Cruz de Tenerife informó además de que la edad de las víctimas de este tipo de delitos es cada vez menor, por lo que pide a los padres adoptar medidas preventivas. Entre ellas resumen que los padres no deben desentenderse de los menores cuando navegan y, al igual que en el espacio físico, deben preocuparse de “con quien están”, “donde están” y “cuanto tiempo están”.

También indica la Policía que los menores han de ser conscientes de las consecuencias que pueden tener los datos e imágenes que publican, así como de la utilización maliciosa que de los mismos pueden hacer algunas personas, como ocurre en el caso de los pederastas y acosadores sexuales. Según el Cuerpo, es muy importante que los menores no queden nunca con nadie que conozcan a través de Internet sin que lo sepan sus padres y sin su autorización y supervisión.