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Las formas de Cordero no gustan

   

MÁXIMO MARTÍN | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Pedro Cordero no está bien mirado entre los jugadores de la plantilla del CD Tenerife. No están gustando las formas y la actitud que está empleando el murciano en las negociaciones que mantiene con aquellos futbolistas con los que la entidad tinerfeña no cuenta para la próxima campaña.

El día de su presentación, el nuevo director deportivo culpó, sin anestesia, a los jugadores de la catástrofe deportiva de esta temporada. “Muchos tendrán que irse por su propio pie, ya que tienen que ser conscientes de que los que han bajado al equipo son ellos”, llegó a decir aquel día.

Con esa misma idea está sentándose en la mesa con los jugadores. Con ellos y con un abogado de la entidad, que está presente en cada reunión que se mantuvieron la pasada semana y que lo estará en las siguientes, que se producirán durante los próximos días.

Cordero llega hoy a la Isla tras pasar el fin de semana en la península viendo partidos de las eliminatorias de ascenso. Pero antes que sentarse con los futbolistas, lo primero que debe resolver es la continuidad de David Amaral.

Los jugadores no están contentos con el talante del negociador, lo que podría enquistar los futuros acuerdos que se podrían tomar. Sobre este respecto, ayer Antonio Hidalgo reconoció, que las maneras no son las más adecuadas por parte de Cordero. “El mensaje fue contundente y claro. No me puedo quejar por las formas, pero entiendo que algunos compañeros se hayan sentido heridos, ya que también hay que respetar a las personas”, dijo el centrocampista, uno de los que ya sabe que tiene que buscarse un nuevo destino en las próximas semanas.

En este caso, los deportistas valoraban más la disposición de Juanjo Lorenzo, el anterior director deportivo, que fue el primero que se reunió con ellos para comunicarles que el equipo no contaba con sus servicios para el próximo curso.

Como el mediocentro catalán están un montón de jugadores de la primera plantilla. La mayoría, para ser más exactos.

A Cordero solo le gustaría quedarse con algunos, pero con esos también hay que negociar para intentar rebajar los emolumentos que perciben.