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POR DERECHO > POR JOSÉ DOMINGO GÓMEZ*

Las uniones temporales de empresas

   

La Unión Temporal de Empresas (UTE) pueden definirse como un acuerdo de colaboración entre distintos empresarios para la ejecución o desarrollo de una obra, de un servicio o de un suministro por un tiempo cierto que debe coincidir con la finalización de la obra, servicio o suministro para la que fue constituida. Las UTE carecen de personalidad jurídica propia y pueden constituirse bien por sociedades –personas jurídicas- o por personas físicas, siendo algunas de sus ventajas, y entre otras, el que las pequeñas y medianas empresas puedan competir con las grandes compañías; que al tener los miembros de la misma distintos porcentajes en la UTE el riesgo se diversifica; o que accedan a la ejecución de obras importantes o a la prestación de determinados servicios, incluidos los públicos, que por sí solas probablemente no podrían hacerlo.

La UTE no puede tener más de un objeto principal, por ejemplo la construcción de una autopista o de un edificio, y su duración no puede exceder de 25 años, excepto en el caso de ejecución de obras y servicios públicos en los que la duración puede ser de hasta 50 años. A su vez su constitución necesita de unos Estatutos en los que tienen que recogerse, entre otros extremos, su denominación, domicilio, nombre de la persona que va a gerenciarla, porcentajes que poseen en la misma sus componentes y las aportaciones que realizan.

La constitución habrá de hacerse en escritura pública y está exenta del pago del Impuesto sobre Transmisiones y Actos Jurídicos Documentados. Por otra parte y para poder acogerse a los beneficios fiscales se exige que la UTE esté inscrita en el Registro de Uniones Temporales de Empresa existente en el Ministerio de Economía y Hacienda, y en lo que se refiere al Impuesto de Sociedades, o en su caso al Impuesto sobre las personas físicas en los supuestos en que la UTE no esté conformada por personas jurídicas, las deducciones y bonificaciones en la cuota a las que tenga derecho la UTE se imputan también a los componentes de la misma en uno u otro impuesto.

Finalmente es de señalar que una vez cumplido el objeto para el que fue constituida -terminación de la obra, del servicio o del suministro-, se debe proceder a formalizar la escritura de disolución de la UTE también ante Notario y comunicarlo al Registro para que este proceda a darla de baja en el mismo.

*Gómez-Toledo Abogados
Área de Derecho Mercantil
www.gomeztoledoabogados.com