X
EL DARDO > POR LEOPOLDO FERNÁNDEZ

Llamada de atención

   

Deberíamos tomar nota en Canarias de lo que está ocurriendo en países europeos con los pepinos españoles. Una precipitada, imprudente y falsa alarma a cargo de la ministra regional de Sanidad de Hamburgo sobre la bacteria Escherichia coli ha desatado unas reacciones en cadena que al final han hecho trizas las exportaciones hortofrutícolas nacionales. Todo empezó por los pepinos, de los que España es primer exportador mundial, pero ya se han cerrado las fronteras a la práctica totalidad de frutas y hortalizas, e incluso EE.UU. ha advertido sobre una cuarentena para productos adquiridos en España. La rectificación de la propia ministra difícilmente podrá subsanar los efectos perniciosos de su injustificable actuación, que ocasiona unas pérdidas de 200 millones de euros semanales. Por desgracia, el Gobierno español ha reaccionado tarde y mal, empezando por el silencio de su presidente, siguiendo por la inacción de los vicepresidentes Rubalcaba -dedicado a su propia campaña de relanzamiento político-, Salgado y Chaves, ocupados en no se sabe qué, y de las ministras de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar; de Sanidad, Leire Pajín, y de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, dormitando en sus departamentos. Cuando se difunden informaciones falsas que dañan la buena imagen -o las exportaciones, como en este caso- de un país o un sector, lo más lógico y urgente es salir a la palestra para desmentirlas y minimizar los daños producidos, no permanecer en inexplicable actitud de pasividad e inacción dejando a los agricultores desamparados y sin saber qué hacer, por mucho que el candidato Rubalcaba acuda una semana más tarde a consolarlos y a prometer lo que no puede cumplir. Aunque en Canarias nuestras producciones no presentan dificultades ni hasta ahora se han visto afectadas directamente por los problemas de las peninsulares, harían bien los responsables autonómicos en estar en alerta para en su caso adoptar las medidas que procedan; no sólo políticas o económicas sino también sanitarias, ya que el turismo alemán es, junto al británico, pieza básica de nuestra clientela y a estas alturas no es descartable que algún viajero del país teutón pueda ser portador de la maldita bacteria intestinal, que ya ha producido una quincena larga de muertes y ha afectado a más de un millar de pacientes. En el mismo orden, y para despejar posibles alarmas sociales, también sería conveniente divulgar una campaña preventiva acerca del lavado y tratamiento de frutas y hortalizas antes de su consumo. Mantenerse en guardia es el mejor antídoto contra la improvisación.