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SOBRE EL VOLCÁN > POR RANDOLPH REVOREDO CHOCANO

Meses que van a ser algo moviditos

   

Mientras los barómetros de incertidumbre en la bolsa americana llegan a mínimos no vistos de tiempos de antes de la crisis crediticia y el gran pánico de 2008, hay mucha gente que no se atrevería a decir que la economía ya ha superado completamente los impactos de tal crisis.

El mercado inmobiliario en Estados Unidos simplemente no despega, y lo que es más, se dice que el comprador está cambiando sus actitudes hacia tener propiedad.

Algo que antaño iba ligado al sueño americano, ahora cada vez más gente parece estar replanteándose los beneficios de tener casa propia: lo que se vende son mayormente propiedades rematadas por los bancos.

Con una segunda amenaza de revisión a la baja en la calidad de la deuda americana, esta vez por parte de la agencia crediticia Moody’s, más el impacto en la economía mundial de la catástrofe de Fukushima, más un debate abierto en demócratas y republicanos sobre la agresividad de los recortes del presupuesto del año 2012, más la amenaza de no aprobar -Congreso- un incremento del límite de incremento de endeudamiento (cosa que conduciría al impago de letras del tesoro americano), y el precio de la gasolina a niveles un 25% más caro que a inicios de año, sin un final a la vista, nos da la sensación de que estos próximos meses como que van a ser algo moviditos.

Allí precisamente radica el misterio: el mercado dice que hoy no hay más que una muy leve incertidumbre en el horizonte, con el Dow Jones alejándose del máximo histórico del año, y por otra parte todos estos elementos en juego (descontando los factores desconocidos, que, por definición, no pueden reflejarse en el precio de un activo).

Hay habladurías de que los analistas de Goldman Sachs están pensando en rebajar el objetivo de crecimiento americano, con la consiguiente caída de expectativas de lo que podría haberse pensado sería una recuperación vigorosa (más bien parece ser algo anémica), y el oro llegando a verdaderos máximos y comenzando a oler a burbuja.

Es curioso que sea el oro el que refleje la incertidumbre y no la prima de riesgo de los índices bursátiles americanos, pues es aquél el que, junto a la plata y otras materias primas, no dejan de subir.

Quizá quieran reflejar miedo a la inflación en Estados Unidos por causa de la política de la Reserva Federal de imprimir billetes a lo bestia sin respaldo (o por miedo al miedo).

Se supone que las subidas de muchas materias primas las causa el crecimiento casi desbordado de China y los demás países BRIC (Brasil, Rusia, India, más la mencionada China), pero con contrastes: precisamente China está luchando fuertemente para frenar la inflación que comienza a salirse de control.

Sube tipos y aumenta el requerimiento de capital a los bancos para que frenen su actividad crediticia. La inflación allá parece no aflojar.

¿No terminará todo esto reventando por algún lado? España no corre ningún peligro en este escenario porque todo está hecho polvo aquí; no hay ninguna recuperación que se vea amenazada: no hay recuperación.

Quizá hasta termine siendo un factor positivo porque si hay un bajón brusco de actividad en Alemania y Francia los tipos no seguirían subiendo e incluso volverían a la baja, dando así un poco de aire a los deudores de hipotecas (por supuestas rebajas de la cuota mensual).

Eso sin considerar un posible aumento del coste de endeudamiento del Estado español, y que la cosa se complique -por diversas combinaciones de improbables- hasta el punto en que nos veamos forzados a pedir ayuda como lo hizo Portugal: sencillamente, la Comisión Europea no tiene suficiente dinero para rescatar a España.

Y el asunto pasaría a mayores, muy a mayores. Uno de los posibles desencadenantes es la situación de las cajas y las inmensas (acojonantes) cantidades de crédito hipotecario de mala calidad en sus balances, que pueden ir supurando conforme el Banco Central Europeo suba los tipos (y el Líbor siga su camino), sin contar con el suelo y viviendas que ya posee.

Ya dijimos, cuando nadie dudaba de las virtudes del sistema financiero español, que tenemos nuestra propia hipoteca subprime: el préstamo al promotor inmobiliario.
Porque allí, en ese lejano escenario, tendríamos que volver a pensar en aquella moneda llamada peseta y en la devaluación masiva, hasta el hueso.

Ya casi será impepinable que los recortes presupuestarios que vengan tirarán de los dineros autonómicos y ese presupuesto de 2012, en el que comienza a pensar ya el presidente español, sea durísimo, con más recorte de la inversión pública.