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> POR PERPLEJITA ME HALLO

Obesidades

   

La tasa de sobrepeso y obesidad en niños y jóvenes en Canarias supera preocupantemente la media nacional. No se trata de un fenómeno nuevo, de algo que haya crecido de unos años a esta fecha, sino de una tendencia que viene cogiendo carrerilla desde hace demasiado tiempo. Un niño obeso tiende a ser un adulto obeso, y un adulto obeso tiende a desarrollar una serie de problemas de salud que merman su calidad de vida y además le cuesta una pasta al sistema sanitario, aunque esto último sea una ordinariez destacarlo.

En el colegio tuve un compañero que traía indefectiblemente todas las mañanas para desayunar un Bollycao, a veces dos. Con once años ya tenía el colesterol alto, algo que a él le parecía un factor de distinción porque no se cansaba de contarlo. Ignoro en qué estado de salud se encuentra ahora, aunque espero que haya cambiado sus hábitos a mejor.
Es una pena que los pibes coman tanta porquería y pasen tanto tiempo en casa, criando delante de una pantalla, cuando Canarias tiene unas condiciones estupendas para hacer vida fuera, para ir a jugar al parque, a correr y sudar, a dar patadas al balón.

Y no es menos triste que, en esta sociedad que se relaciona con el cuerpo de una forma tan insana, haya tantas personas capaces de arriesgar su salud para ajustarse a un canon estético que nadie les consultó, y más ahora en verano, donde el bañador y la ropa ligera nos deja desamparaditos frente al cruel escrutinio de los ojos de la gente.