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OPINIÓN > POR RAÚL DÍAZ

Olor a laca y Manolo Pío

   

Si me preguntan qué es lo primero que me viene a la cabeza si pienso en la toma de posesión de Bermúdez como alcalde de Santa Cruz, pienso en el olor de la laca de las señoras que fueron este sábado a la Casa de los Dragos; y, lógicamente, a mi querido Manolo Pío, responsable de protocolo del Ayuntamiento. El acto estuvo impecable y fue puntual, empieza ya a notarse la falta de Zerolo, que junto a Adán Martín han sido los políticos más impuntuales que he visto en mi vida.

El acto lo vi entre Chicha Arozarena y mi subdirectora Verónica Martín. Llegó el momento de los “prometo” o “juro” de los nuevos concejales. Codazo de Chicha. “Oíste, Hilario ha jurado lealtad al Rey y no ha prometido el Estatuto de Autonomía…”, de camino venía otro codazo “Tavío parece que está prometiendo como ministra del Gobierno de España”. Por cierto, si nos metemos a críticos de moda, la Tavío la mejor de largo. Y llegaron las votaciones.

No saltó la sorpresa, que alguno tenía ganas de que pasara, pero solo doy un dato muy revelador: Pablo Matos iba apuntando los votos en un papel. Mientras hubo vida, hubo esperanza. En los discursos de los portavoces ahí nos llegó el bajón, eran ya dos horas de acto y la sala de plenos no tiene aire acondicionado.

Entre un Arcila que se le notaba nervioso, un Corrales anunciando guerra y un Julio Pérez que parecía que era el nuevo alcalde, me quedo con los mensajes que me llegaban al Iphone donde nos contaban como los municipios canarios ardían.

Nunca pensó Bermúdez que un bastón le iba a costar tanto. Ahora hay que ver cuánto tardan en divorciarse. Un Bermúdez que estuvo muy conciliador en su discurso, repleto de buenas intenciones, y que le dio tiempo hasta para saludar a su novia Yurena. Qué bonito. José Manuel comienza nueva vida en dos casas, en Los Dragos y la otra, la nueva que se ha comprado muy cerca del Ayuntamiento.