X
RETIRO LO ESCRITO > POR ALFONSO GONZÁLEZ JEREZ

Olvidos

   

Escucho con estupor a un colega afirmar que la aproximación entre CC y Nueva Canarias está bloqueada “por los personalismos enconados”. Ocurre, más bien, todo lo contrario: serán los personalismos, y especialmente la personalidad darwiniana de Román Rodríguez, lo que hará posible el feliz reencuentro entre unos y otros, con una prueba inicial en lontananza: la configuración de una candidatura conjunta para las próximas elecciones generales.

Rodríguez tenía como hipótesis de trabajo un moderado descenso del PSC-PSOE en el Cabildo de Gran Canaria y un desgaste importante en el Ayuntamiento de Las Palmas, lo que subiría su cotización como socio de los socialistas en ambas instituciones. Podría conservar e incluso aumentar así su cuota de poder, colocar a su nutrida tropa de rogeliosfrades y jugar en el Parlamento un papel de oposición feroz (en el caso de un gobierno entre CC y PP) o de colaboración crítica y un pelín displicente (si Paulino Rivero pactaba con José Miguel Pérez).

No fallaron sus fuerzas electorales, sino la de sus socios en los últimos cuatro años: el PSC se desmoronó espectacularmente en Gran Canaria. Sus opciones se han visto bruscamente adelgazadas. Por supuesto, su operación electoral con ese triste engendro plataformero (SxT, la Izquierda Unida tinerfeña y Los Tomates Verdes Fritos) carece para Román Rodríguez de cualquier interés: los 18.000 aportados por la conjunción electoral en Tenerife le sirvieron para, sumados a los 54.100 cosechados en Gran Canarias, alcanzar el artero tope del 6% de los votos regionales y entrar en el reparto de escaños. Y si te he visto, compañero, compañero que te ciscabas en mi socio de gobierno en el Cabildo grancanario y desenmascarabas a José Miguel Pérez, mi presidente, como un ojeroso émulo de Stalin, no me acuerdo.

La situación es otra. Por eso Rodríguez tampoco recuerda ya uno de sus más enfáticos sonsonetes durante la campaña: nunca daría su voto a una nueva investidura presidencial de Paulino Rivero. Ahora, reflexivamente, Román Rodríguez encuentra muy plausibles las bases programáticas (ejem) del pacto entre Coalición y el PSC y se muestra incluso proclive a apoyarlas. Claro que sí. Finalmente los tres diputados de NC apoyarán la investidura o se abstendrán respetuosamente. Porque Rodríguez sabe muy bien que o encabeza sonriente el reencuentro con CC o su futuro político consistirá en evaporarse en la hirviente irritación, el disgusto o la indiferencia de alcaldes y exalcaldes de NC.