X
POR FERNANDO FERNÁNDEZ >

Pepinazos

   

Guardo en mi memoria de la noche electoral la afirmación de Rivero de que “no hay ola que pueda con Coalición Canaria”, una frase rotunda dicha para ganar titulares de prensa. CC obtuvo un buen resultado, maquillado con hábiles maniobras de Rivero que le aportaron 21 diputados con los que legítimamente será investido presidente dentro de diez días. Pero eso no debe ocultar la pérdida de peso en términos de votos en los feudos tradicionales atianos y en La Palma, algo que si no son capaces de reconducir con la ayuda de los socialistas, serán auténticos pepinazos en un plazo más corto que largo. Presidir el Gobierno canario tendrá un costo municipal que dejará chiquito el pepinazo con el que la Merkel ha empezado a saldar con ZP viejas cuentas pendientes.

Se sabe cuando escribo que son muchos los municipios perdidos por CC en Tenerife y en La Palma, en virtud de acuerdos entre el PP y el PSOE. Y lo peor ha podido llegar ayer con la elección de alcaldes en municipios emblemáticos. Ya veremos lo que ocurre en los cabildos de Tenerife, La Palma y El Hierro, aunque AHI no ha generado en socialistas y populares las mismas fobias africanas que ATI a lo largo de décadas. Ayer se vivió más de una sorpresa, que no serán innocuas y tendrán consecuencias graves. Los palmeros no pueden ser los paganos de lo que se revelará (con V) como un error de los estrategas de Rivero. Ya veremos si la V se convierte en una B y lo que Soria ha venido anunciando durante semanas no es una bravuconada para desestabilizar las conversaciones de CC y PSOE a nivel regional.

La constitución del nuevo parlamento será el próximo día 21 y hasta entonces, con la elección de la Mesa, ésta tediosa partida de tahúres no habrá terminado. Este periódico se pronunció editorialmente el pasado domingo sobre la trascendencia que tendrán en el futuro los pactos que se alcancen y hacía una llamada de atención en el último párrafo, para que los partidos políticos no se olviden de los indignados del 15M. Pero me pareció entender que esa referencia del editorialista iba dirigida a los dirigentes populares, cuando, en mi opinión, los verdaderamente indignados serán muchos votantes de CC en algunas islas y la inmensa mayoría de los afiliados y votantes socialistas. Eso es lo que se deduce al leer los irritados comentarios que muchos lectores han ido dejando escritos en las ediciones digitales del Diario. Esa irritación puede ser solo una reacción calenturienta del primer momento, apenas nada comparada con el fiebrón al que asistiremos cuando se conozca como queda el mapa de la política municipal e insular, al final de este insoportable culebrón. Invito a leer esos comentarios en la edición digital, a partir de hoy mismo.

Por lo demás, la pretensión que se menciona a lo largo de décadas de alcanzar pactos en cascada en la mayoría de las islas e instituciones, se demuestra una vez mas que están condenadas al fracaso y parece mentira que los dirigentes políticos no aprendan la lección. Como tampoco cabe atribuir culpa a una ley electoral por el espectáculo poco edificante al que estamos asistiendo. Los sistemas electorales, cualesquiera que sean, no son un fin, sino un instrumento para un mejor funcionamiento de la democracia. El desapego de los ciudadanos, expresado a través de diversos modos de indignación, en las plazas públicas o al depositar su voto en las urnas, nada tiene que ver con nuestro sistema electoral, sino en como administran los electos la voluntad de sus electores.