X
PROTAGONISTA >

Promesa en escalada

   

Jerome entrena, normalmente, en el rocódromo de Ofra. | TOMY LÓPEZ

JOSÉ DAVID SANTOS | SANTA CRUZ DE TENERIFE

La escalada dejó de ser hace años una actividad ligada al riesgo. La mejora de los materiales y la conciencia de la seguridad como elemento fundamental ha logrado que se popularice esta práctica. Sin duda, el contacto con la naturaleza, la sensación de superar paredes imposibles, es parte de la aventura de escalar, pero la proliferación de rocódromos urbanos y su consolidación como deporte reglado ha hecho que jóvenes, niños aún, como Jerome González, hagan del arnés y las cuerdas una parte fundamental de sus vidas. Además, este joven tinerfeño, se ha encaramado ya a la élite.

La facilidad con la que afronta las paredes y los techos del rocódromo de César Casariego, en el barrio capitalino de Ofra, que es donde entrena con asiduidad, dejan a las claras, amén de su extenso currículo, que para Jerome es algo “natural” ascender y colgarse en las alturas.

De hecho, cuando se le pide que recuerde cuándo comenzó a escalar, se queda pensativo y le pregunta, extrañado, a su padre, José Francisco González, alma mater del rocódromo y apasionado de la montaña y la escalada.

Y es que Jerome casi aprendió al mismo tiempo a caminar que a escalar y en su memoria no existe conciencia del momento en que se arrancó a trepar. Desde los tres años y medio hace uso de las cuerdas y convive con los agarres de colores o con las grietas que se abren en las escarpadas paredes que tanto le atraen.

“El contacto con la naturaleza forma parte de la escalada, aunque competir también me gusta; lo de ganar o perder no me preocupa tanto, lo que me molesta es no poder sacar adelante una vía que sé que puedo hacer”, explica Jerome que, con catorce años recién cumplidos, está acostumbrado a competir siendo el participante más joven.

Ser olímpico es un sueño, pero con su calidad y edad se puede hacer realidad

La escalada deportiva está peleando por convertirse en una disciplina olímpica. De hecho, ya ha superado los trámites iniciales y de cara a los Juegos de 2020 es más que probable que los rocódromos sean parte de esa cita universal con el deporte. Así, las posibilidades reales de la inclusión en los Juegos de la escalada pasan por cumplir escrupulosamente los requisitos de la carta olímpica y conseguir los apoyos necesarios de los miembros del COI, una vez que este organismo ya ha reconocido a la Federación Internacional de Escalada Deportiva (IFSC).

La juventud de Jerome juega a su favor y, dada su calidad técnica y sus ganas por mejorar, la oportunidad de llegar a ser olímpico es un sueño con posibilidades de materializarse, toda vez que, a día de hoy, está en la élite de una disciplina que en Canarias está por desarrollar pero que en el resto del Estado ya es una realidad constatable. Es más, ese sueño olímpico de Jerome se va a encontrar con el hándicap de que España es una potencia mundial en escalada deportiva; los dos últimos campeones del mundo son españoles y comunidades como Cataluña, País Vasco o Navarra cuentan con centros de alto rendimiento, por lo que la confección de una hipotética representación española en esos Juegos estaría muy disputada.

Cuando se le pregunta al propio Jerome sobre esa posibilidad, cuenta mentalmente y se sorprende: “A saber si seguiré escalando cuando tenga (…) ¡23 años!” Es lo que tiene ser casi un niño y creer que lo que hace no posee nada de extraodinario.