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POR MANUEL IGLESIAS >

Salarios de donde no se puede sacar

   

Hay quienes se molestan cuando se habla de unas singularidades canarias en relación con el resto del territorio nacional, pero es un hecho que están ahí y que saltan en numerosas parcelas de la actividad social y económica, no sólo por su condición de territorio discontinuo, sino por el cómo se desarrollan los movimientos profesionales y laborales y que casi siempre hay que distinguir por algún aspecto negativo.

Así, cuando se comenta respecto a la contención salarial, no se puede hablar de lo mismo cuando se cita al Archipiélago o cuando se indica a otras regiones españolas. Tenemos los salarios más bajos de España, ¿de dónde se puede seguir rebajando o conteniendo aumentos sin que se afecte, no ya a la calidad de vida, sino a la simple supervivencia, el llegar a fin de mes para muchos canarios con esos sueldos que están entre los menores del país?

En estos días, además, los bomberos pirómanos en que se han convertido algunos dirigentes de la Unión Europea, prendiendo fuegos sociales con sus ideas, han presentado un informe en el que se recomienda que España durante el próximo año reduzca las cotizaciones sociales de los trabajadores para disminuir los costes salariales, y que compense la reducción de ingresos que afectaría a los servicios sociales y a las pensiones con aumentos del IVA y de los impuestos sobre la energía.

Rebajar las cotizaciones sociales de los trabajadores seguramente disminuye los costes de las empresas, pero más aumentos del IVA y de los impuestos sobre la energía, es decir, subir el ya creciente “recibo de la luz”, repercute directamente sobre los bolsillos de los ciudadanos y disminuye su capacidad del gasto en otros aspectos. Si tenemos los salarios más bajos y un aumento del IVA peninsular nos repercute también en las Islas -y, claro está, al tiempo nos suben la energía- ya me dirán ustedes si se puede mantener el nivel de vida mínimo y no digamos de reactivar el consumo interno, que se supone que es uno de los pesos que está lastrando la salida de la crisis.

Es cierto que la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, ha insistido en que actualmente no es momento de plantearse propuestas como las exhibidas por la Comisión Europea, sino que debe primarse la reducción del déficit y habrá que esperar a la implantación de reformas como la que afecta al sistema de pensiones, pero en cualquier caso sigue existiendo la realidad de unas presiones, reales o potenciales, sobre el poder adquisitivo de unos trabajadores canarios, sobre los que hay que insistir (porque poco se habla de ello cuando se comenta lo de los recortes) que están entre los que menos cobran de España.

Pedir el mismo esfuerzo a todos, cuando no todos cobran lo mismo, es una injusticia, aunque sólo sea por anotar la realidad de que no se puede quitar más de donde ya no hay.