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ELECCIONES > CONSTITUCIÓN DEL NUEVO AYUNTAMIENTO

El nacionalista quiere ser “un alcalde de todos”

   
Bermúdez alcalde SC

Reportaje fotográfico de Fran Pallero y Sergio Méndez (DA)

VERÓNICA MARTÍN | SANTA CRUZ DE TENERIFE

José Manuel Bermúdez (CC) quería ser alcalde. Lo quería desde hace, al menos, cuatro años. Según su ahora socio de Gobierno- Julio Pérez (PSC)- era una ambición “infantil”. Ayer, respiró. Ya es alcalde. Lo juró en el Salón de Plenos de la Casa de los Dragos. Pero, a partir de hoy tiene, seguro, uno de los retos más complejos de su carrera política que es casi sinónimo de su carrera profesional pues prácticamente pasó de la Facultad de Derecho a la vida pública.

No se le veía feliz. En realidad, ayer no parecían felices ninguno de los 27 concejales electos del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. CC tuvo que pactar con el socialista Julio Pérez quien prometió ayer estabilidad pero puso algunos puntos importantes sobre la mesa: transparencia, PGO, Teresitas…cosas nada menores en estos momentos. Así, Santa Cruz tendrá por primera vez en 32 años a un socialista cogobernando.

El nacionalista Bermúdez hizo una de esas campañas a lo Manuel Hermoso: plaza a plaza, asociación de vecinos por asociación de vecinos, pero, también, muro a muro (de Facebook). Aún así, no logró su objetivo y su contrincante Cristina Tavío (PP) ganó las elecciones en Santa Cruz de Tenerife lo que le daba las credenciales para ser la primera mujer alcaldesa de la capital tinerfeña. Ahora -de momento, como bien dejó claro- será la líder de la oposición, al no tener mayoría absoluta.

Bermúdez lleva veinte días digiriendo su propia decepción y tratando de ser alcalde por todos los medios. Horas de negociaciones y pactos que dependían del encuentro entre Coalición Canaria y el Partido Socialista Canario (PSC) en otras instituciones como el Gobierno de Canarias y los cabildos insulares. Todos niegan pactos en cascada pero, en este clan de los tramposos que se ha convertido la política, unas instituciones tienen el precio de otras. Santa Cruz de Tenerife estaba en el acuerdo. Se cumplió.

La toma de posesión de José Manuel Bermúdez fue la perfecta escenificación de lo que les espera a estos concejales. Todos los grupos (los seis: PP, con 9 concejales; CC, con 9; PSOE, con 5; Ciudadanos, 1; XTenerife, y Sí se Puede, con 2) coincidieron en que el Ayuntamiento y la ciudad están en una situación límite. Todos, también, hablaron de su talante y su lealtad (puede que alguno con los dedos cruzados) para contribuir a mejorarla. La palabra transparencia se usó en los seis discursos oficiales. Curioso. Si todos piden de los demás que sean transparentes, ¿quién se está auto engañando?

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Reportaje fotográfico de Fran Pallero y Sergio Méndez (DA)

Cristina Tavío, como se esperaba, fue la más crítica al decir que no se entiende un pacto “diseñado en otra isla e impuesto desde Madrid”. Recordó que ella había ganado las elecciones y lanzó un mensaje claro a sus adversarios: “Venimos a ofrecer nuestros corazones” y dejó caer “¿Quién dijo que todo estaba perdido?” al tiempo que recordaba su ofrecimiento de colaboración a los partidos minoritarios (sumarían 13 y faltaría solo un díscolo en cualquiera de las otras dos formaciones para cambiar el rumbo). Felicitó a Bermúdez, aunque, puede que por el inconsciente, se le atragantó esa felicitación. Pidió una auditoría y acudió a las palabras del alcalde saliente, aunque ausente ayer en la sala, Miguel Zerolo: “Esta legislatura debe ser la de las personas, no la de las obras”.

Guillermo Guigou, de Ciudadanos de Santa Cruz, tuvo un momento de recuerdo a su compañero en los últimos años en esa misma sala: Ángel Isidro Guimerá y pidió, entre otras, cosas, que se rescate el dinero de las Teresitas, que se reforme el PGO y el traslado de la Refinería. José Manuel Corrales, de XTfe, está al lado “de los indignados” y solicitó un “gobierno decente”. La gran sorpresa de estas elecciones ha sido la irrupción de Alternativa Sí se Puede. Sus dos concejales, Pedro Fernández Arcila y Asunción Frías Huertas prometieron su cargo y ofrecieron lealtad al rey pero, por “imperativo legal”. Fueron de los pocos a los que los indignados que protestaban no abuchearon.

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Arcila saluda a sus simpatizantes. / SERGIO MÉNDEZ

Ambos socios de Gobierno dejaron ver en sus discursos que no son un matrimonio consolidado. Tanto Julio Pérez como José Manuel Bermúdez no se ruborizaron al confesar que la negociación había sido muy difícil. Pérez citó al almirante Nelson: “Inglaterra confía en que cada uno cumpla con su deber”. Y se comprometió a cumplir con el suyo. Como “epítome de nuestro sueño y compromiso, dos palabras: esperanza y transparencia”, dijo. Tras el mundo de las ideas, el discurso de Pérez se transformó en el mundo real: pidió que se recupere el dinero de las Teresitas para dedicarlos a proyectos sociales y cambiar el PGO, entre otros puntos.

Bermúdez, ya como alcalde, prometió tres cosas: “trabajo, trabajo, trabajo”. Carmen Delia González (CC) ya había reconocido que “el PGO es mejorable” y que la ciudad requiere “estabilidad”. El alcalde invitó a todas las fuerzas a sumarse a su proyecto, sin dejar de lado las ideas. Prometió un Ayuntamiento “austero en el gasto”, lo que “no significa que vamos a dejar de invertir. Bermúdez respira ya siendo alcalde de su ciudad.