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Socorristas entran en la mina neozelandesa tras la explosión que mató a 29 personas en noviembre

   

EFE | Wellington

Un equipo de rescate entró el martes en la mina de Pike River de Nueva Zelanda por primera vez desde la explosión del 19 de noviembre que causó la muerte a 29 mineros, en uno de los peores accidentes que ha sufrido el país, informó la prensa local.

Un grupo de seis socorristas llegó a permanecer a unos 300 metros en el interior de la mina de carbón, 200 metros más de los esperado, pero lejos de los restos de los mineros, sepultados a 2,5 kilómetros de profundidad, informó New Zealand Herald.

Otro equipo del Servicio de Recate Minero ya instaló detectores de gas, cuya acumulación causó la deflagración y que hasta ahora ha impedido la recuperación de los cadáveres, tal como piden las familias, ante el riesgo de nuevas explosiones.

Bernie Monk, que perdió a un hijo en el accidente, dijo que los familiares saben que pasarán algunos meses, posiblemente hasta dos años, antes de que se recuperen los restos de los 23 mineros neozelandeses, además de tres británicos, dos australianos y un sudafricano.

Los trabajadores, de entre 17 y 62 años, fallecieron casi instantáneamente por traumatismos, quemaduras o asfixia después de la explosión de gas metano que les dejó encerrados dentro de la galería.

Cinco días después fueron dados por muertos tras un segundo estallido en la mina de carbón, operada por la empresa Pike River cerca de la localidad de Greymouth, en la Isla Sur.