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ÁFRICA ANDANDO > DíA 3

Suenan los tambores en medio del desierto

   

Varios jóvenes, en el taller de percusión. | DA

C.N. | Santa Cruz de Tenerife

Comienza el típico día de África Andando en el que pasamos parte del tiempo en nuestras casas rodantes, las guaguas. ¿He dicho típico? De típico nada. Sobre todo para una de nuestras aventureras, que cumple 17 años: Melania, de Valsequillo, Gran Canaria.

Levantamos el campamento de Niaga Peul, en el Lago Rosa y salimos rumbo a Lompoul, a unos 50 kilómetros de San Luis. En el trayecto, damos las conferencias previstas. Los chicos escucharon las explicaciones sobre símbolos y tradiciones de Senegal. Aprovechando el paisaje de la ruta, a nuestro paso por un campo lleno de baobabs se explicó lo importante que este árbol es para el país.

El baobab es un árbol sagrado en Senegal. Hasta hace no demasiados años, en ellos se enterraban a los trovadores, cuya misión era contar y trasmitir mensajes e historias: los griot, pues según la tradición si se enterraban en otro sitio daba mala suerte. Otra curiosidad es el uso de su fruto, el pain de singe (pan de mono). A parte de una bebida, se usa para fines medicinales pues es un antidiarreico muy eficaz. Paramos en Thies, la tercera ciudad más grande de Senegal. Pasamos por Kbemer y continuamos hasta Lompoul, donde subidos en 4×4 nos trasladamos a nuestro siguiente destino, un campamento en medio del desierto. Los chicos duermen en jaimas rodeadas de dunas de arena anaranjada.

Tras el almuerzo, esta vez Yassa Poulet (arroz con pollo), dividimos a los expedicionarios en dos actividades: un taller de música tradicional y un paseo por las dunas.

Por la noche, tras una cena exquisita, Melania recibió una tarta y sopló una vela, ¿qué deseo habrá pedido? Le hemos regalado un collarcito. ¡Felicidades Melania! Después, bajo el sonido de los tambores los chicos cantaron y bailaron durante buen rato.

Me voy a dormir, pues en cuatro horas me tengo que levantar y despertar a los muchachos… Así que buenas noches. Mañana más.