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Tranquilidad: más del 90% de los alumnos aprueba la PAU

   

Una estudiante apura los últimos minutos antes de entrar a un examen. JAVIER GANIVET

ÁNGELES RIOBO | Santa Cruz de Tenerife

Una mezcla de nervios y tensión. Éste es, sin duda, el estado prevalente en la mayoría de los 4.258 estudiantes que estos días se enfrentan en la provincia a los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Tal vez desconocen, o no, que más de un 90% de ellos superará la prueba.

El responsable del Servicio de Orientación e Información del Alumnado (SOIA) de la Universidad de La Laguna (ULL), Carmelo Páez, apunta que la PAU fue superada por un 96% del alumnado en 2010. A pesar de este dato, los nervios están más que justificados en muchos de jóvenes, ya que la calificación obtenida en la prueba, que comenzó ayer y se extenderá hasta mañana viernes, es primordial para aquellos que desean cursar una carrera con acceso restringido por nota de corte.

El SOIA ofrece orientación tanto a los alumnos universitarios y preuniversitarios, como al resto de agentes sociales relacionados con la ULL, además, de cara a la PAU, desarrolla un trabajo conjunto con los padres y los orientadores de los centros de Secundaria. “Lo más importante no es la carrera, porque en 5 ó 6 años cambian los índices productivos y la demanda social, sino definir claramente en la rama de conocimiento a la que cree que podría pertenecer en función de su perfil, sus gustos, habilidades y capacidades”, subraya el orientador sobre las peticiones de los alumnos y las demandas de carreras.

En 2010 la PAU sufrió importantes modificaciones. “La PAU ha cambiado porque ha cambiado la sociedad”, expone Páez, quien precisa que la prueba pasó de cinco a tres modalidades: Ciencias, Letras y Artes. Otra de las novedades es que la PAU se compone de dos grandes fases; una obligatoria que comprende cuatro exámenes, y otra voluntaria, en la que el alumno puede examinarse de varias asignaturas que elija para subir su calificación. “Un dato importantísimo es que el año pasado se introdujo el acceso a los alumnos de Formación Profesional en el cupo general de acceso a la universidad. Estos estudiantes, exentos de realizar la PAU, pueden examinarse en la prueba voluntaria para subir nota”, apostilla.

El orientador de la ULL quiere desechar la idea de que los jóvenes se lo juegan todo en la PAU. Recuerda que la calificación supone el 40% de la nota global, frente al 60% que procede del Bachillerato. Páez asegura que las calificaciones obtenidas en la PAU, por lo general “suelen ser muy similares a las del Bachillerato”, y resalta que “se investigan los resultados en los que la diferencia entre la calificación en una misma asignatura, en Bachillerato y en la PAU, es superior a los tres puntos, tanto por debajo, como por encima”. Aclara, además, que la PAU no sólo evalúa los conocimientos de los alumnos, cosa que se da por sabida porque acaban de aprobar el Bachillerato sólo dos semanas antes. “Lo que realmente se evalúan son otras habilidades como administrar el tiempo, organizar las ideas, etcétera”.

La PAU va más allá y se concibe como una prueba evaluadora del propio sistema educativo. “Por eso los profesores se ponen tan nerviosos y exigentes”, recalca. Por ejemplo, un profesor cuyos alumnos sacaron mucha más nota en la PAU que en el Bachillerato puede suponer que está exigiendo demasiado durante el curso, y a la inversa. Las estadísticas quedan en manos de la Consejería de Educación.

Un grupo de alumnos reciben las últimas instrucciones. | JAVIER GANIVET

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Selectividad, ¿sí o no?

Sobre la verdadera importancia selectiva de esta prueba de acceso a la universidad, los expertos tienen opiniones dispares, máximo considerando la cuestión de si un alumno puede demostrar todo lo que sabe en tres días, bajo un estado de tensión y nervio. Carmelo Páez, se posiciona favorablemente en este punto, y defiende que “todos los estudiantes realizan la prueba en igualdad de condiciones por lo que los nervios perjudican a todos”. Matiza que, a pesar de que hay personas más nerviosas que otras, los alumnos van bien informados y durante todo el segundo curso del Bachillerato han ensayado ese tipo de exámenes para ambientarse y saber controlar la presión”. Por su parte, el catedrático de de Didáctica y Organización Escolar, Javier Marrero, apunta que los conocimientos y las calificaciones obtenidas en el Bachillerato “deberían ser suficientes para acreditar el paso a la Universidad, y argumenta que la prueba no existe en otros países de la Unión Europea. Marrero, que aboga por otro tipo de prueba más racional destaca que la mayor parte de los alumnos superan la PAU, lo que demuestra que el trámite es cuanto menos prescindible. [/apunte]