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POR MANUEL IGLESIAS >

Una estrategia de peones

   

Ha concluido la formación de los ayuntamientos canarios, con algunas excepciones trabadas por los recursos, como es el caso de La Laguna, y se han producido algunos casos extraños, aunque no inesperados, ya que hay algunas uniones políticas que pueden ser singulares, pero no imprevistas puesto que ya se venía hablando de ellas.

Desde el final de las elecciones locales, el PP tuvo claro que podía ser el partido perdedor y que, si no movía ficha, incluso poniendo sobre la mesa algunas que no estaban en el juego y que se sacaba de la manga, el resultado podía ser catastrófico. Para poder pactar con Coalición Canaria, el obstáculo claramente estaba en los dos líderes, Paulino Rivero y José Manuel Soria, ya que ambos querían ser el presidente y ese “sin lo cual, no” impedía otros acuerdos y lanzaba a los nacionalistas, o más exactamente al sector paulinista, a brazos del PSOE para todas las demás instituciones.

Es una realidad obvia y que ha venido confirmando los hechos, ante lo cual el PP trazó una estrategia, también claramente visible, de ir a romper esa entente entre CC y PSOE, actuando sobre la parte más débil, que era la de aquellos socialistas en los ayuntamientos a los que un pacto con los nacionalistas los dejaba sin la Alcaldía, en un segundo término, mientras que un acuerdo con el PP les daría la Alcaldía o mayores cuotas de poder. Asimismo, estos “golpes” al acuerdo CC-PSOE podía debilitarlo y, ¿quién sabe?, especulaba alguno, tal vez se podría desgajar a una parte de los nacionalistas, lo que, junto a Nueva Canarias, dos diputados del CCN y el propio PP, quizás permitiría constituir una mayoría diferente en el Parlamento para un Ejecutivo presidido por Soria.

El terreno más importante para esa maniobra era la isla de La Palma, no sólo porque los socialistas allí eran fácilmente “comprables” por las ganas de tocar poder y por el atractivo añadido de quitar de éste a los nacionalistas palmeros, sino porque CC-API tiene cuatro diputados en el Parlamento, casi el 20 por ciento de los escaños de Coalición Canaria, y, en ese ¿quién sabe?, anterior, consideraban que podrían sumarse a esa otra “mayoría diferente” a causa de la ira que podría ocasionar la traición de los socialistas palmeros a los pactos que favorecía al PSOE en el Gobierno regional.

Aún está por ver si esta operación les sale bien en el Parlamento, que aún no se ha constituido, pero sin duda ha resultado un triunfo del PP en La Palma, donde son los auténticos ganadores, no sólo por poder directo, sino delegado en los antes llamados socialistas, hoy rechazados por el PSOE. Estos en realidad se han convertido en rehenes de los “populares”, ya que al descolgarse de la fuerza por la que concurrieron en las elecciones actúan ahora solo a título personal y dependen del apoyo del PP. Si éste les retira el soporte, poco tienen a qué agarrarse, así que ya saben, no se engañen, quién en el fondo manda y a quién le deben lo que son.