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EL GARABATO > POR LUIS DE LA CRUZ

Una mala imagen

   

El Trofeo Ciudad de La Laguna pasará a la historia de este deporte como el gran bochorno de la lucha.

La Federación de Tenerife no ha sabido medir sus fuerzas en ningún momento del conflicto. Quiso meter la final a juro en Tegueste y le salió el tiro por la culata. El Comité de Competición mareó la perdiz durante casi más de un mes para resolver, y la resolución no tiene pies y tampoco cabeza. Una multa de 600 euros a cada equipo (300 por final) por no comparecer a una final es reírse de la afición y también del resto de directivos que trabajan por este deporte.

José Luis Martín sigue huyendo hacia delante y quiere tapar el espantoso ridículo que hizo con la final, la original, y quiere inventarse una de imitación, parecida a la que hacen los chinos con el textil para salvar los muebles.

Me merecen mis respetos, tanto el Rosario, Tegueste y Campitos, pero este acuerdo llegó tarde y ellos no se merecen ser segundos platos de nadie, así que, si yo fuera presidente de cualquiera de los tres equipos, que se quede la Federación con los trofeos.

La actitud de los presidentes del Victoria y Tijarafe no me gustó porque creo que tenían que estar en la final y luego denunciar las formas que tiene de proceder la Federación de Tenerife, que, como son bastante torpes, apuestan por el ordeno y mando.

Creo que tanto lo que ocurrió en Playa Honda, donde algunos luchadores no rindieron como de ellos se esperaban, y el plantón a los aficionados en la final del Ciudad de La Laguna son temas que se deben corregir y erradicar de la lucha.

Por tanto, fue una pena el miedo del Comité de Competición, que no sólo debía castigar de manera ejemplar a las directivas de los dos clubes desertores, sino también a la Federación por no utilizar el diálogo y cargarse la final.

Los tres tienen la misma parte de culpa y, en el caso de la Federación, ha creado un precedente bajando un montón el listón. Ahora, por 300 euros cualquiera puede incumplir una orden de la Federación, o si quiere fastidiarle la taquilla a un equipo que le cae mal se queda comiendo chuletas y bebiendo un vasito de vino, y a los aficionados que le den.

Que triste la resolución del Comité de Competición.